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Poemas del poeta nicaragüense Hugo Espino

Hugo Espino nació el 11 de noviembre del año 1989 en la ciudad caribeña de Bluefields, Nicaragua. Desde los 10 años de edad escribe poesía, su inicio fue con coplas de amor.

A los 19 años escribió su primer poemario manuscrito dedicado a una muchacha.

Escribe temas variados,desde el amor no correspondido,personajes de la antigüedad y temas sociales actuales.

Para Hugo la poesía es naturaleza,tan divina como la música que une este mundo con lo etéreo.

 

UN POCO DE ALEJANDRINOS

Una pálida Luna,alumbra mi camino

Bastón en mano gimo, cojeando me apresuro,

A desatar el nudo,negro de mi destino

A recordar de a poco, este sendero oscuro.

 

Donde ya largo rato,la maldición acecha

Y los hombres me miran,con desdén y desprecio

Sus ojos se han clavado,en mi como una flecha

Por matar a mi hermano,estoy pagando el precio.

 

A cultivar la tierra,estoy ya confinado,

Fuera de los confines,del bosque seductor

Anclado en el desierto,en suelo condenado,

Nadando en el misterio,sin paz y sin amor.

 

El pan de mi destino,se encuentra ya marchito

Sus migas se deshacen,todas se desvanecen,

El viento se lamenta,la noche lanza un grito.

Y en mi jardín de orquídeas,solo ortigas florecen.

 

Es tan joven el tiempo,y tan larga la vida

Y es horrible saber que vago solitario

Va desapareciendo la señal que me cuida,

Y cargan en mi espalda,tus golpes milenarios.

 

Se van, nos vamos

sin saber si volveremos.

Sueños tenemos

y vacías nuestras manos.

 

Se van, nos vamos,

unos a pie, otros volando,

solos quedamos

y nuestros hijos llorando.

 

En la agonía

que acontece de la espera,

de un tercer día

de una canción mañanera.

 

Se nos acaba

la fe, la paz, la esperanza,

aunque deseaba

abandonar la añoranza.

 

Se van nos vamos

sin saber si volveremos,

reír queremos

a ello nos obligamos.

 

Temprano te conocí, no era tiempo aún,

se equivocó el destino,no acertó la buena suerte

ni me inmuté al verte, no sudaron mis manos ni respiré acelerado,

y después no pude vivir sin vos,se separó mi camino del tuyo

tu corazón se dividióno era tiempo aún,

ahora paso el invierno sentado bajo la lluvia agreste, mis manos arrugadas aún recuerdan tus suaves mejías y tus delicados brazos.

 

Me siento bajo la sombra de una acacia,

que me acaricia con sus flores amarillas.

Hice mi propia Luna, con colores diferentes

y un poco más grande, para olvidar que te fuiste,

y cada atardecer, al nacer un crepúsculote espero;

sin saber si volverás.

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