domingo, mayo 26, 2024
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Crecimiento personal

La progresión voluntaria.

Sorprende que mucha gente deja que la vida los lleve. Día tras día siguen el curso del río sin nunca salir de su cauce. Se traduce con altos y bajos según el tiempo, las crecidas o las sequías. Muchos ni siquiera alcanzan a ver la desembocadura para aumentar su vista general. Algunas veces terminan en zonas desiertas donde sus aguas se pierden por infiltración y evaporación. Un final sin relieve lleno de melancolía, de cosas incumplidas. Un anonimato desesperante. Dejarán piedras, ladrillos en forma de casas, cosas en el camino, con el tiempo se transformarán en chatarra o polvo.

No representará los esfuerzos, la tenacidad, el valor real de esas personas.

La herencia material tampoco garantiza la grandeza, la ventaja definitiva. Ese de ser más que el otro, esa promoción constante en nuestra sociedad. Cuantos talentos, extraordinarias aventuras perdidas para siempre. Esa navegación hacia el descubrimiento, la curiosidad y esa incertidumbre que te mantiene vivo, creativo y útil. Un volcán apasionado de la vida. Un tiempo efímero para la experimentación, el disfrute de esa libertad tan necesaria para alcanzar tu pleno potencial.

El trabajo no debería ser un fin, es solo un medio.

Muchos se agarran al trabajo porque ser un empleado indefinido es otra de estas metas estúpidas. Solo piensan que le van a despedir y cobrar el finiquito. Menudas estrategias de crecimiento personal. Pueden esperar treinta años y no pasa nada. Al trabajo le gusta alimentarse, absorbe tu energía, quita tu tiempo. Necesita tus esfuerzos para ofrecerte muchas veces una falsa tranquilidad y un techo donde vivir. Debería ser un trabajo, nada más que una base avanzada para continuar la exploración. Hay mucha gente que ve una casa como si fuera la cumbre de una alta montaña. La victoria suprema. De allí no se mueven más. La cuerda en el cuello en forma de hipoteca. El resto de la vida ya es historia, renuncian al desarrollo personal. No se trata de ir a la universidad, hacer un máster, crecer en la empresa. Un crecimiento profesional tiene su parte de esfuerzos, la voluntad de superación. Se busca la admiración de los demás, un mejor pasar. Se gastan muchas energías ocupando tus rutinas. Pero no tiene que ver con el conocimiento a gran escala de su entorno más allá de la frontera de tu ciudad o país. se te escapara las diversidades, las singularidades, la conciencia y el crecimiento personal.

Elevarse encima de la seguridad, ver lo invisible, agrandar tu vista general. Intentar comprender el más allá. Excavar tus miedos, atravesar momentos de extrema tensión. Conocerte mejor.

Ubicarte, tomar posiciones, ser capaz de vivir en entornos nuevos y desconcertantes. Mantener tu alma en constante búsqueda de actividades. No dejarlo en el sofá, en la rutina.

El sedentarismo te expone a tu propia explotación. El autoconsumo como meta suprema.

Lo material antes de lo esencial. Los argumentos son sólidos, construidos para asentar el poder, la dominación sobre la gente. Mucha energía gastada para aniquilar tus instintos básicos. Apagar tus sueños, una tarea diaria de los gobiernos de turno. En realidad, lo logran bastante bien. Cuanto, más tienes, te respeta. Más casas, más coches, más de todo. Como dice IKEA, gobierna tu casa. Ser la estrella, la luz de la cuadra donde vives. Una meta que ocupa tu vida para lucir antes que los demás. Tantos ladrillos como alienarse a la rutina diaria. Los cambios de la meteorología como única diversión. Un telediario para contarte historias. Ni siquiera reacciona antes del horror. No hay tiempo para disfrutar de los hijos. Hay que correr todo el tiempo. Los espacios de silencio para ti son muy escasos.

Cuando viene el tiempo para hacer las cuentas, muchos tienen migrañas, pasos inseguros y muchas arrugas.

Viene el tiempo de la amargura, la ecuación sin una solución. Todo este desgaste sin cuidarse a uno mismo. Es posible que tengas que tomar pastillas para ayudarte a dormir tranquilo. Las arrugas deberían estar aquí para proyectar las experiencias, aventuras, exploraciones, descubrimientos. El asombro como alimento para la felicidad. Reflejan también las marcas de tus sonrisas, tu alegría, la bondad. Lo más llamativo sin embargo es el brillo de tus ojos. Esa paz interior que transmiten. Tus pasos siguen firmes ahora con un destino previsto sin remordimientos. No importa ahora si todo sigue igual, como un viejo barco amarrado en el puerto. Cada kilómetro puede ser un descubrimiento, tus caminatas no recorren las mismas calles todos los días. Eres imprevisible. La esencia no cambia, buscando la sorpresa, lo insólito, lo diferente, es la diversión pura. Eres capaz de sonreír de ti mismo.

El gris y la sombra se apoderan de la mente de muchas personas cuando se dan cuenta del camino equivocado. Sueñan finalmente con ese viaje incumplido. Se dan cuenta demasiado tarde que estuvieron atrapados en una situación finalmente no deseada. No hay marcha atrás. Todos los libros leídos no reemplazan la vivencia propia.

Más vale un pájaro en la mano que cien volando, dice el refrán.

Es el premio que uno se autoproclama, una manera de calmar la ansiedad, el arrepentimiento. Puede ser que esté muerto, que la cuenta bancaria sea todavía abundante, pero has caminado la vida como un hombre con muletas.

No conoce la libertad de movimiento, el que puede pararse para observar su entorno, disfrutar las cosas sencillas de un mundo cambiante constantemente. No hace falta una Terrassa con barbacoa, una piscina encerrada con cuatros muros para protegerte sin hablar con nadie.

No hay que dar lecciones, elegir un lado o el otro, fomentar la división.

Mi experiencia es plena. Lo tengo todo incluido también en la salud. Una mezcla de muchos esfuerzos, disciplina, curiosidad, ambición, un paquete universal como una navaja suiza. De todo se puede hacer un poco. He comprobado que para mí, el recorrido valía mucho la pena. Puedo comer un plato al día como nadar en una piscina privada. He aprendido que solo viajar a jatos no compensa un recorrido más pausado con estadías largas en sitios muy distintos. He visto que el humano es buena persona cuando está activo y en paz. Es posible que la emoción supera la racionalidad. Hay una impresión de gran satisfacción con el recorrido. El sueño es profundo, relajado. El miedo a la muerte se hace más chiquito.

Lo hecho está hecho, tampoco las lamentaciones valen para nada. Para las generaciones venideras, harán lo que diga el poder, una apuesta voluntaria, compartida en un entorno democrático si perdure. Ahora sus excesos son más visibles, necesitan correcciones.

Apoyo a los soñadores, los aventureros, los intrépidos y los amantes de la libertad plena.

Esa que te llena completamente. Esa visión te abre la mente y los caminos, ves con más nitidez los abusos sobre nuestra forma de vida, los atropellos a nuestro ritmo natural, el desgaste de nuestro entorno por priorizar temas de consumo donde la ganancia prima sobre la sensatez. Buscar un crecimiento personal, armonioso, utilizando los espacios de escape todavía disponibles para experimentar los valores muy bellos que tiene que ver con hablar con sus pares, respetar las tradiciones y hábitos según el lugar donde viven. Almacenar en tu memoria las bellezas de la naturaleza como unos tesoros. Agrandar tu tolerancia, despachar amor y ternura. Todo va a ir bien, todo llegará con abundancia. Que más pedir. La riqueza puede tener varios colores. La libertad plena tiene un precio que muchos no quieren pagar.

Viva la vida.

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