Sanitarios españoles: Héroes sin máscara en una España al límite

Sanitarios españoles: Héroes sin máscara en una España al límite

Sanitarios españoles: Héroes sin máscara en una España al límite

Foto:/Agradecimiento de Telefónica a los Héroes Sanitarios de España.

La hermosa ilustración de agradecimiento de Telefónica es significativa y en su ternura trasciende la muestra de coraje histórico que han desplegado los sanitarios de España en combate desigual contra la ofensiva de una cruel enfermedad.

Estoy en contacto con estos soldados del Bien frente al maligno *bicho y sus cómplices en el Gobierno; sí, cómplices del mortal enemigo que buscan estrategias de poder importándoles muy poco la tragedia diaria.  Podemitas e independentistas demuestran de qué están hechas las tragaderas de la maldad. En la primera línea del frente son miles los profesionales de la Salud que no dan crédito a los estragos de esta maldición que se está llevando la vida de muchos enfermos confinados en soledad, sin poder recibir siquiera el consuelo familiar llegada la marcha. No hay mente sana que no quede herida viviendo este pandemonium del siglo XXI en directo.

La realidad es que los pacientes no fallecen por el bicho sino por la imposibilidad de poder combatirlo debido a la escasez de recursos por la inoperancia gubernamental. Y causante de esta aberración en tiempos de emergencia nacional es el vicepresidente segundo que conspira de continuo para tomar sibilinamente el poder. Hay que ser demonio sin alma.

Nadie como el infectado Pablo Iglesias y sus evidentes maniobras a espaldas de los ciudadanos como muestras de indignidad elemental para beneficiarse de la muerte y el caos. Mientras estos gobernantes afines a narcodictaduras ostentan el poder de modo malicioso, aprovechando las oportunistas prebendas que les brindó un sospechoso y encubierto fraude electoral y las mendacidades del monclovita, los españoles mueren solos, desasistidos y abandonados a su suerte por no poder ser tratados. No sucede así con la madre de Pedro Sánchez y su suegro a quienes se les ha reservado, según fuentes de las redes sociales-ya lo desmentirá o no la vigilancia censora Maldito Bulo- la tercera planta del Hospital Puerta de Hierro en tanto otros enfermos yacen por los suelos de los hospitales.

A pesar de que España padece la especulación desalmada de un Gobierno de trazas delictivas, de la masacre del mal mundial ha emergido la capacidad de la epopeya con la entrega de Sanitarios en batalla histórica contra una pandemia mundial. De la imagen demoníaca de la ineptitud de Pedro Sánchez que mezcla el número de muertos con las rastreras oportunidades de usar la tragedia para sacar un rédito político estomagante, destaca la heroicidad de miles de profesionales sanitarios que con firmeza en la vanguardia de esta guerra son valientemente conscientes de su vulnerabilidad; carentes de la protección mínima que los dirigentes les han negado por incapacidad de gestión, cuando no por especulaciones de cálculo criminal de beneficios tabernarios, se baten con la muerte en condiciones de precariedad inadmisible por la incompetencia del Ministerio de Sanidad y la nula capacidad de reacción por parte de elementos sectarios que miden las consecuencias de la masacre del “bicho” sin distraer la nauseabunda artimaña de la manipulación, con el fin de sostenerse en un gobierno tóxico, destructivo y ciertamente desechable. Bien haría la diezmada España en sacar fuerzas puntuales para sacudirse esta ralea de delincuentes comunes camuflados tras unas siglas políticas de por sí vergonzosas.

Héroes a pecho descubierto contra un enemigo devastador cuya sostenida virulencia tiene como cómplices a aquellos dirigentes que organizados con eficacia deberían haber tomado medidas competentes para reforzar las líneas de defensa que encarnan tan épicos profesionales de la Salud. Pero, desgraciadamente, llegaron los tiempos de zozobra y drama con la peor clase gobernante que jamás existió en democracia.

A diferencia de los cobardes y nauseabundos políticos que convierten la demagogia en arma de engaño populista, el acostumbrado, para encubrir suciamente sus bananeras negligencias, existen Héroes silenciosos y silenciados- además amenazados por la corrupción sociocomunista que impone una mordaza para que no se conozcan las verdaderas condiciones de su lucha, carentes de mínimos recursos-que resisten y batallan contra el demonio sin la máscara de la hipocresía política y sin apenas mascarillas. Ausentes los EPI, los trajes adecuados para evitar contagios, se sabe que la avalancha de intenciones altruistas por regalar todo el material necesario, ha topado con la inepcia asesina de una burocracia exasperante que nadie se ha preocupado de erradicar en este Estado de Alarma ignominioso. Una gran ola de solidaridad se ha paralizado evitando que lleguen respiradores realizados en impresión 3D, mascarillas, material EPI, que por otro lado se están fabricando en España por auténticos samaritanos entregados en esta homérica contienda contra la epidemia.

Son heroicos adalides de una causa histórica quienes con las mascarillas ceñidas a sus caras en un descomunal frente de tintes apocalípticos-cuánto mayor desasistidos por los gobernantes que deberían proveerles de armas y defensas durante esta guerra de cruel incertidumbre-los que han de ser vitoreados, homenajeados, ensalzados como titanes, al tiempo que los responsables criminales de esta salvaje ineptitud por sectarismo  deberán ser juzgados. Justicia severamente equilibrada.

Héroes con el impulso de mayúscula humanidad se impelen a batirse contra un satánico enemigo sin otra defensa que la voluntad de una grandeza de espíritu que les expone la vida. Héroes ante un terror que atenaza a todo un país con la esperanza puesta en el coraje diario de tan impagables soldados de Dios.

Es sintomático de la situación límite que atravesamos sociopolíticamente  que hasta Juan Luis Cebrián, aliado afín al socialismo,  ha acusado de inconstitucionalidad y negligencia al presidente de gobierno;  de tomar decisiones de emergencia en función de los intereses de sus secuaces podemitas y los caprichos independentistas.

Todo el país se encuentra en un callejón sin salida llamado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. No sería extraño que con el grito desatendido de ayuda que profieren los Héroes de nuestra Sanidad colapsada, surjan las voces unísonas de una ciudadanía que, ante el cariz de alegalidad, ilegalidad y criminalidad representado por este desgobierno, reclame al Rey que tome lealmente el protagonismo histórico que le demanda España, necesitada de un gobierno de concentración capaz de combatir esta barbarie contra la salud y la vida de millones de ciudadanos.

Ignacio Fernández Candela

*El autor del artículo está obligado a esquivar la ruin censura de Facebook que junto a Google ha emprendido una deleznable campaña de censura bloqueando todo texto o vídeo con referencias al mal que aqueja al mundo en esta crisis sanitaria. De ahí que se le denomine “bicho”o busque sinónimos para evitar la estupidez, o malignidad,  censora.

https://gabsm4000.wixsite.com/fcandelaexposicion/libros

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