Podemos: UN CHALET EN GALAPAGAR, DOS COMUNISTAS CON ASPIRACIÓN A CASTA Y UN ALCALDE… MENOS HIPÓCRITA

UN CHALET EN GALAPAGAR, DOS COMUNISTAS CON ASPIRACIÓN A CASTA Y UN ALCALDE... MENOS HIPÓCRITA

UN CHALET EN GALAPAGAR, DOS COMUNISTAS CON ASPIRACIÓN A CASTA Y UN ALCALDE... MENOS HIPÓCRITA

Articulo por: Yolanda Cabezuelo Arenas

Me parecía a mí “Er Kichi” un personaje de éstos que se llevan ahora, medio bolchevique medio aspirante a pijo venido a menos, hasta que ha venido a dar muestra de cordura y sensatez al afear la ostentación capitalista del tándem Iglesias-Montero: Para representar al pueblo hay que vivir como él, es el mensaje, y no como los burgueses adinerados que tanto critican.

Ser rico no tiene que ser malo; ser de izquierdas tampoco -gente hay decentísima rica y de izquierdas-, pero manejar caudales siendo comunista es una incongruencia. Meterse en una hipoteca de 1.600 euros cuando la mayoría del pueblo que pretenden representar no llega a esos ingresos para sobrevivir todo un mes, y comprarse un chalet superpijo en Galapagar al módico precio de 600.000 euros es más propio de arribistas que de luchadores por el pueblo.

Es cuestión de modo de vida: primero asegura uno que seguirá viviendo en su piso VPO de Vallecas; que la familia es una invención del patriarcado… y termina encargando gemelos y comprando un chalet elitista no sea que los niños se vean obligados a convivir con gente vulgar. Luego no querrán que los hijos del proletariado les contagien los piojos, y los matricularán en algún colegio privado como han hecho los reyes con Leonor y Sofía.

Lo malo del chalet de Galapagar es que nos hace recordar la frase de padre facha que nos decían de pequeños: “Haz lo que yo diga, no lo que yo haga”; porque a pesar del progresivo aburguesamiento de Iglesias y Montero el mensaje sigue siendo el mismo: la propiedad privada y los valores antiguos son arcaicos y hay que luchar contra ellos. Desde la piscina de Galapagar, pero luchando.

Todo ésto viene a confirmar, por si a alguien le quedaba alguna duda, que el verdadero interés de Pablo Iglesias ha sido siempre ser casta sin pasar por oposiciones. Todavía habrá quien defienda el derecho de Iglesias a vivir como le dé la gana -que lo tiene, pero con matices-; porque es normal, sobre todo cuando se es muy joven, tener simpatías por el pensamiento de izquierdas; lo que no es normal es seguir apostando por ese pensamiento, y mucho menos por el comunismo, cuando se ha pasado ya la edad de la inocencia.

Dentro de PODEMOS deben estar que trinan, por el ridículo tan espantoso y continuo con el que estos dos impresentables vienen ensuciando un movimiento que en su día fue necesario. A toda costa nos han querido llevar a todos a la Venezuela de Maduro, pero reservándose el derecho de no compartir privaciones; y lo preocupante es que el mensaje ha calado, aunque en un sector muy minoritario, gracias a Dios.

Me pregunto cómo habrán tomado en Venezuela la noticia de la compra del chalet. A los venezolanos les rugen las tripas, y cuando uno se encuentra en esas condiciones está a un paso de la revolución; pero de la Revolución con mayúsculas: la que pone en su lugar a tanto aprovechado.

Volviendo a “Er Kichi”, a quien definí una vez como un personaje que podría resultar interesante para tomar unas cervezas, pero nunca para tenerlo como alcalde: al menos con su crítica del despropósito bolchevique-capitalista de la cúpula podemita, tendré que admitir que ha demostrado ser un político congruente. No estaré de acuerdo con él en ninguna otra cuestión, probablemente, pero en ésta lo estoy por completo.

Al César lo que es del César.

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