Persecución a la carrera de la Guardia Urbana dentro de la Ronda de Dalt
Persecución a la carrera de la Guardia Urbana dentro de la Ronda de Dalt
Persecución a la carrera de la Guardia Urbana dentro de la Ronda de Dalt
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Varios agentes persiguieron a seis grafiteros entre los coches, saltando la mediana y deteniendo el tráfico

“Tenía la sensación de estar dentro de una película de acción”, explica un conductor, testigo del operativo

Sobre las 20.15 horas, Alberto se dirigía a casa en su coche. Con las sillitas de los jovenes, el maletín, la radio y muchas ganas de calzarse las pantuflas.

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Todos los días ejecuta el camino Barcelona-Mataró y al reves y a en ese instante estaba en la Ronda de Dalt, a unos 200 metros de la salida 6, la de la plaza de Alfonso Comín.

Su relajado viaje de vuelta a casa se transformó “en una película de acción”, con policías corriendo entre los coches y persiguiendo a presuntos delincuentes. Resultaron ser un grupo de seis grafiteros que huían tras ser sorprendidos tratando entrar a la línea 3 de metro por un respiradero.

Alberto iba por el carril de la izquierda en dirección Llobregat cuando, en el sentido opuesto, vio “numerosas sirenas” y el tráfico detenido.

Redujo la agilidad -tampoco a esa hora se va muy sobrado por esta vía- y ha podido ver a numerosos agentes de la Guardia Urbana “corriendo a toda agilidad entre los coches”, a los que iban realizando señas para que se detuvieran, evadiendo que los fugados fueran atropellados.

En un primer instante no ha podido distinguir a quién o qué perseguían. Hasta que vio una bolsa volando que acabó en las raquíticas palmeras que separan las dos direcciones y distinguió a un joven que corría como si no hubiera un mañana.

Dos conductores anónimos salieron del transporte e intentaron frenarlo. No lo consiguieron. El chico saltó la mediana y se plantó enfrente del coche de Alberto.

“Me quedé helado, sin entender qué llevar a cabo”. Pero sí logró algo. Avanzó para cortarle el paso.

El hombre tuvo que rodear su coche por detrás para parapetarse en el carril contiguo, en el que por el momento se circulaba a poca agilidad.

Enfrente de Alberto por el momento no había nadie, el resto de transportes se habían distanciado.

“Soy compañero”

A los pocos segundos, un agente saltó el cemento y se plantó en la calzada.

En ese instante llegó un coche que se colocó enfrente y un hombre bajó al grito de “soy compañero”, según el relato de Alberto.

Es de sospechar que además sería policía, aunque fuera de paisano.

Entre los dos consiguieron achicar al sospechoso, no sin antes blandir lo que a este testigo le pareció una porra extensible.

Alberto, mientras el otro agente mantenía sin movimiento al arrestado clavando la rodilla en su espalda, ha podido escuchar cómo el urbano preguntaba a sus camaradas si habían “cazado a los otros”.

El resultado final de la persecución fue de 4 detenidos y dos huidos que se pegaron la carrera de su historia para dejar la Ronda de Dalt por otras salidas.

En el sitio se hallaron numerosas bolsas con un total de 26 potes de espray que, con toda seguridad, se habrían utilizado para colorear las instalaciones del metro, incluidos los vagones.

Tras examinar el ingreso a la línea 3 que los adolescentes forzaron en la Ronda de Dalt, Transportes Metropolitanos de Barcelona cuantificó los perjuicios en unos 700-900 euros. A los detenidos se les imputa un delito de perjuicios.

Alberto llegó a casa poco luego, con un buen susto y una aceptable anécdota.

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