¿Pero qué Gobierno tenemos?

¿Pero qué Gobierno tenemos?

¿Pero qué Gobierno tenemos?

Cada mañana me quedo patidifuso cuando leo en mi Tablet la prensa digital, y las noticas de prensa  de diferentes ideologías, y me siento como Prometeo encadenado robándole el fuego a los dioses, cuando leo ciertas miserias u omisiones, como por ejemplo El País que omite la noticia de las desafortunadas y vergonzantes palabras que dijo el 8 de septiembre Pedro Sánchez en el Senado «lamento profundamente» la muerte en la prisión guipuzcoana de Martutene, de un etarra asesino convicto y confeso y colaborador del asesinato de Ángel Blanco. Es decir, que los lectores de las páginas de El País, pro socialista y podemista-comunista,  no se enteran de estas vergonzosas palabras que nos ofenden. Tampoco nos enteramos de lo que pasa en España  desde que RTVE la dirige  Rosa María Mateo Isasi, periodista afín a los intereses de la izquierda. Nuestra televisión pública está dirigida desde Unidas Podemos.

Nosotros, el pueblo español somos como una empresa que contrata a un equipo para que nos dirija que se llama Gobierno, para que nos gobierne y administre en un Estado social y democrático de derecho, con nuestros impuestos que pagamos religiosamente. Esta es la realidad. Los conceptos de Patria son espirituales, lo de Nación territorial y lo de Estado administrativamente. Pero el Gobierno no es el Estado, sino unos administradores temporales, controlados desde el Congreso y Senado que se puede renovar cada cuatro años en las elecciones generales o darle un voto de confianza como una renovación o reelección.

Pues bien, en este contexto tenemos actualmente un gobierno socalistacomunista formado por la coalición del PSOE y UP (Unidas Podemos), más PNV (pene-uves), EH- Bildu, ERC… con 23 miembros y miembras que preside Pedro Sánchez, y como es una recomposición de cuerpos como Frankenstein según la novela gótica de la inglesa Mary Shelley publicada en 1818. Por eso le llaman al «presi» Sáncheztein en los medios de comunicación, no afines al régimen socialcomunista, por estar hecho de recortes.

A este gobierno le salen agujeros por todas partes, el Congreso no le aprueba los Presupuestos Generales del Estado, que ya apestan de viejos, y presiona a la derecha del PP para que se abstenga con sacar trapos sucios de las cloacas de la Gürtel y Bárcenas. Le rechazan la jugada que María Jesús Montero, ministra de Hacienda, le quería colar a los ayuntamientos de quedarse con los remanentes a cambio de 5.000 millones, es decir, quedarse con los dineros de los contribuyentes.

Sánchez quiere rebajar las penas de los delitos de sedición y elevar las de rebelión para sacar de prisión a los independentistas delincuentes del “procés” y contentar a Joaquín Torra, Rufianes y compañía para que le aprueben los Presupuesto. ¿Por qué elevar las penas  de rebelión? Sencillamente porque no hay ningún condenado de «procés» por este delito de rebelón, cuando sí hubo rebelión con fuerza y armas de los Mozos de Escuadra o policía autonómica.

Pablo Iglesias, el Chepa, y su consorte Irene Montero están muy contrariados con las pintadas contrarias en su retiro vacacional. Quieren que expulsen del Cuerpo de la Policía Nacional  9 policías de paisano por manifestarse en la puerta de la mansión de los marqueses de Galapagar revindicando, algo tan legítimo, como la equiparación salarial entre las FCSE con las policías autonómicas. Promesa incumplida por Marlaska. Cuando una vez dijeron que los escraches era libertad de expresión como lo de quemar banderas.

Seguramente, la paga extraordinaria de Navidad de pensionistas y funcionarios peligre, y por supuesto no habrá subidas salariales  2021; pero los ministros no se rebajarán ni un solo euro. Un gobierno de Sáncheztein está sobredimensionado con 22 ministros y ministras y 1 presidente, total 23, sobrealimentado, es como un gobierno turbo, cuando, por el contrario Mariano Rajoy eran 13 durante sus dos legislaturas. Actualmente congresistas y senadores, que no van presencial al 50% al Congreso ni Senado por la pandemia, cobran igual. No entiendo a los que niegan la pandemia del Covid-19.

El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, que lleva el mismo apellido que el fundador del Opus Dei,  José María Escrivá de Balaguer, y que ahora se ha puesto traje y corbata, con un lenguaje casi inteligible universitario nos dice, más o menos, que quiere endurecer las prejubilaciones jubilaciones, que hay que trabajar más hasta los 67 años, o hasta que el cuerpo aguante. Y que cobramos mucho, otro día hablaré de la clase sufridora de los pensionistas.

No lo entiendo a los negacionistas de la pandemia. Mascarillas sí, por favor. Ahora la OMS dice que no nos demos el codo, sino que nos pongamos la mano en el corazón para evitar contactos, y lo veo bien. Porque ir dando codazos por el mundo no es de educación.

Impunemente en Cataluña unos esbirros de Joaquín Torra en la Diada de este mes de septiembre queman ninot del Rey y  Jefe del Estado constitucional, que es una de todos los españoles, y fotos de la familia real, banderas españolas, que me repatean. No entiendo cómo se puede generar tanto odio. Ni tanta pasividad por este desgobierno que, pienso, no llegará nunca a cumplir dos años de mandato.

  • Articulo de Opinión: Ramón Palmeral, para Diario Alicante

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