Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: ASESINOS

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: ASESINOS

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: ASESINOS

En las redes sociales los llaman asesinos y puede ser que no falte razón: han ido demasiado lejos con sus codicias espurias. La ciudadanía se desintegra con un terror silencioso que la confina presa de incertidumbre y desesperanza, sin saber en qué momento puede morir un ser querido tocado por la suerte mortal de esta pandemia sin recursos para combatirla. Cuantas más informaciones no manipuladas llegan durante esta crisis trágica de muerte e improvisación, crece sin freno la indignación ciudadana que pide la cabeza de estos dos arribistas que han traspasado las fronteras del crimen de Estado. Asesinos.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias deberían ser juzgados por la inmediatez de los daños infinitos que han causado y por la memoria indeleble y veraz de la Historia, como viles manipuladores que destruyeron una gran sociedad moderna del siglo XXI. Nacieron y crecieron a modo de mala hierba en el esplendor natural de España y el destino los ha unido por la mediocridad de sus soberbias, el atrevimiento de la ignorancia moral y la carencia de escrúpulos siendo trepas de vida tramposa y fácil con ambiciones desmedidas. Si se sospechaba la inmundicia tabernaria desde antes del coronavirus, ahora es evidente la responsabilidad criminal: representan la peste de una pútrida existencia personal, devenidos del estiércol político donde han de ser enterrados.

Son asesinos no por negligencia criminal en la gestión del Covid-19,  sino porque lo llevan en la sangre que los contamina como diablos de ventaja y sin alma, jugando con la vida de millones de seres humanos. Genocidas. Los dos son ya criminales que pasaron del juego sucio y continuado de la estafa política a convertirse en asesinos de una España que los aborrece visceralmente, cuanto más cuando se evidencia el oportunismo rastrero y demoníaco que, aprovechando una tragedia sin precedentes y exponencialmente agravada por ellos mismos, siguen con sus artimañas conspirando contra la libertad, la democracia y el orden constitucional que garantizó durante cuarenta años la convivencia. Rastreros sin conciencia.

Despiertan odios y podrían cosecharlos en esta particular siembra de inmundicia demagógica con la que han querido ganar suciamente y a río revuelto. Hay indicios de criminalidad si se revela el fondo estafador de este gobierno de conveniencias.  Se les conoce demasiado bien como para dejarlos irse de rositas así se tenga que tomar al asalto La Moncloa con una denuncia masiva que aglutine a millones de ciudadanos perjudicados para siempre.

Son la prueba de que los miserables pueden convertirse en el mal de una sociedad con el derecho implícito de ajustar cuentas contra sus verdugos. Canallas, especuladores y asesinos, responsables de un crimen que no puede quedar impune así usen en su interés los recursos del Estado de modo mafioso. El impulso criminal contra la salud pública, destrozando en todos los aspectos vitales un país antes equilibrado, no tiene ni perdón cristiano. Demonios.

  • Ignacio Fernández Candela

1 pensamiento sobre “Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: ASESINOS

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