LOS NUEVOS ZARES SON COMUNISTAS

LOS NUEVOS ZARES SON COMUNISTAS

Irene Montero ha sido demandada por abusar de una empleada y despedirla injustamente

 

Si se paran a pensarlo los comunistas de ahora, la izquierda extrema y violenta, sigue uno por uno los pasos de Marx, que vivió del dinero de su padre mientras pudo aprovechar la posición acomodada de la familia, y de embaucar después incautos seducidos sabe Dios por qué, porque aparte del despropósito que es “El capital” Marx apestaba a demonios e iba siempre haciendo gala de un descuido por el aseo inconcebible en una persona civilizada. Lenin era otro que exprimió a su pobre madre para no tener que dar un palo al agua. Ni Marx ni Lenin trabajaron un solo día de su vida, pero supieron hacer que otros sudaran por ellos.

Irene Montero ha sido demandada por abusar de una empleada y despedirla injustamente

Hasta aquí es fácil hacer comparaciones: todos los líderes del partido de Iglesias -esa ultraizquierda radical y violenta que cambia de nombre a cada momento- son niños bien; no niños bien de raza, sino de posibles. Vamos, que entienden de las necesidades de los pobres lo mismo que pueda entender yo de física cuántica: O sea, nada.

Para mí la física cuántica es un mero concepto abstracto; exactamente igual que la masa obrera, los parados y las mujeres (si, si, las mujeres) pueden ser para Pablo Iglesias. Para un líder comunista son necesarias las mismas dotes que precisa tener el gurú de cualquier secta: tiene que ser listo; tiene que ser inteligente; intuitivo; estar dispuesto a todo con tal de embaucar a la pobre gente y a la gente pobre.

Los dos conceptos más llamativos de este artículo son la facilidad de hacer que otros suden por ellos, y la poca estima que tiene el líder de Podemos por las mujeres por más que quiera hacer ver lo contrario: ya el tema Tania Sánchez y Mariló Montero está manido, y no es necesario insistir sobre ellos; basta recordar los nulos méritos de Irene Montero -no ya para la política, sino para cualquier trabajo medianamente serio-, y ver que se le va a dar el Ministerio de Sanidad; a una mujer que dice tres palabras y enseguida se convierten en un chascarrillo. Pregúntense ustedes si estaría donde está Irene Montero si no fuera la pareja de Pablo Iglesias, y esto les llevará a la conclusión de que un hombre que promociona a una mujer previo paso por su cama respeta el concepto de mujer como pueda respetar yo el concepto de extrema izquierda.

La última mujer con quejas del tándem Iglesias-Montero es una escolta contratada para la seguridad del líder en el casoplón de Galapagar. Denuncia ante el Juzgado que por turno de oficio corresponda haber sido injustamente despedida, y de paso los abusos que de ella hacía Irene Montero. Parece ser que la pareja de Iglesias la hacía ir por la cena, por productos de bebé y hasta por comida para perros, y la tenía de chófer arriba y abajo trayendo visitas al casoplón. Vamos, que sudara por ella…Pero lo peor es que la hacía trabajar fuera de horario -hasta el punto de que a veces disponía tan solo de cuatro horas de sueño- y el trato. El trato era el de una nueva rica que en su vida se ha visto en otra. El caso es que, según la denunciante, todo fue quejarse de ese trato y ser puesta de patitas en la calle.

Fíjense la habilidad y el dominio del marketing visual de Irene Montero que sin embargo se presenta en Moncloa con los zapatos llenos de barro y pintas de haber estado haciendo cualquier cosa útil, como si fuera una pobrecita zarrapastrosa. Se ve que quería hacerle un guiño a Marx o que, despedida ya la escolta, se quedó sin nadie que le limpiara los zapatos.

Sobre la demanda ha caído el mismo silencio vergonzante que sobre la sentencia de los ERE. Se ve que no queda en los partidos implicados ni vergüenza ni valor para dar la cara. O piensan que por callar no otorgan, o esperan a que las cosas se resuelvan por sí solas. Ya el mensaje de marketing ha calado, y dirán que después de haber tragado tantos sapos lo mismo nos va a dar tragar uno más o menos.

Leyendo la denuncia se pregunta uno si no eran estas cosas las que pasaban en la Rusia de los zares; es, decir, si esta manera de abusar del prójimo trabajador no es más propia de eso que en Podemos llaman “La casta”. Todavía no han llegado al poder, y ya están dejando claro que vienen para ser los nuevo zares. Con su dinero, y con su trabajo. No con los de ellos, con los de usted. Igualito, igualito que Marx.

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