marzo 9, 2021

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Con la llegada del frío hay determinados elementos del vehículo que tendrán que revisarse con mayor asiduidad si se quiere prevenir una avería. Además, también será necesario mejorar los hábitos para poder hacer un uso adecuado del vehículo y aumentar el nivel de seguridad.

 

Con la bajada de las temperaturas, llega el exceso de condiciones meteorológicas desfavorables y con ella, un aumento de la accidentalidad en las carreteras que se repite invariablemente cada año.

La menor luminosidad asociada a esta estación, y condiciones meteorológicas como lluvias, niebla y heladas, suele acarrear más problemas de circulación que requieren de la máxima atención de los conductores, ciclistas y peatones.

Además, hay que tener en cuenta que los vehículos “sufren” el invierno, especialmente si estacionan habitualmente en la calle. Por este motivo, se debe poner especial cuidado en vigilar algunas de las piezas de los automóviles, en aras de evitar un aumento de los riesgos en seguridad vial.

Las piezas más afectadas por el invierno en un vehículo deben su fragilidad -no solo al descenso de la temperatura- sino que también a las condiciones meteorológicas que pueden dañar externamente elementos que están a la intemperie. El mantenimiento de estos últimos suele realizarse con exploraciones visuales, pero en cuanto a los elementos internos mecánicos, deberán ser revisados por un profesional para evitar mayores males durante la conducción.

A continuación, se detallan algunos de estos elementos.

  • La batería: Es de los elementos más sensibles a las bajas temperaturas, y puede reducir su eficiencia entre un 20 y un 50%. Convendría comprobar su nivel de carga, o llevar a cabo una desulfatación de las placas. Si fuera conveniente sustituirla por una nueva, existen baterías de electrolito gelificado que son más resistentes a las temperaturas frías.
  • Líquidos y aceites: Por sus características químicas tienden a modificar ligeramente su estado cuando bajan los grados. Sustancias como el anticongelante, los lubricantes y los refrigerantes deben ser exhaustivamente revisados.
  • Motor: íntimamente relacionado con los líquidos anteriormente mencionados. Esta pieza crucial del vehículo suele averiarse durante la estación fría por el brusco cambio de temperatura al que se puede ver sometida en cada arranque matutino, y las piezas móviles pueden verse afectadas. Se recomienda calentar el motor despacio para conservar su salud.
  • Juntas: Las gomas que garantizan la estanqueidad de los vehículos son endurecidas a causa del frío y a veces incluso se agrietan. Pueden perder por este motivo su función aislante. Este fallo del vehículo pasa inadvertido hasta que ocurre un accidente: lo más común es que en caso de copiosas lluvias, se encuentre agua en el interior del habitáculo. Las gomas deberán ser sustituidas. Una inspección visual y táctil puede aportar información útil sobre el estado del aislamiento: Una goma en buen estado, se hunde ligeramente al tacto y presenta la superficie sin irregularidades. Hay que prestar especial precaución a las juntas de la parte inferior del vehículo, pues circular sobre charcos puede poner a prueba las selladuras del coche.
  • Neumáticos: Es absolutamente necesario que la profundidad del dibujo sea la suficiente para que permita evacuar la lluvia por sus hendiduras, y así evitar el aquaplanning. En caso de ciudades montañosas, proteger los neumáticos con cadenas puede ser necesario en ciertos casos. Hay que comprobar si se aprecian grietas o deformaciones, pues el caucho se ve afectado por las temperaturas extremas. El mercado ofrece una selección de neumáticos de invierno, pensados para ofrecer mayor seguridad.
  • Luces: Debido a los factores externos, puede haber grietas en los faros que permitan el paso del agua, golpes ocasionados por granizo, o simplemente vaho que haya empañado los faros o pilotos. Estos elementos son imprescindibles para ver y ser visto, de modo que los conductores deben asegurarse de que su correcto estado, su pulido y su alineación.

Jonathan Ruiz, responsable del departamento de recambios de Desguaces Valencia, indica que “Se suele tomar a la ligera el invierno con respecto a la puesta a punto del coche, y merece la pena anticiparse. Por ejemplo, la inversión de sustituir los líquidos de frenos es muy pequeña comparada con la hay que realizar cuando aparecen los problemas asociados. Por ejemplo, un líquido refrigerante deteriorado suele ocasionar problemas de calentamiento de motor y dañarlo muy seriamente.” Insiste en que en el sector de la mecánica se aplica la política de la reparación, no de la prevención.

Por eso se recomienda una revisión a fondo del vehículo, y también la sustitución de los elementos más deteriorados. Desde Desguacesvalencia.com apuntan que se pueden encontrar piezas de segunda mano, reconstruidas o de marca blanca a precios muy competitivos.

Por otro lado, hay partes del vehículo que tal vez no debas sustituir, pero que sí conviene adaptar a la estación actual. Los conductores deberían hacer un pequeño cambio de hábitos para hacer un buen uso de los elementos del coche en invierno.

  • Freno de mano: Es susceptible de escarcharse, y puede hacer que las pastillas queden pegadas al disco de freno. No podemos hacer nada para evitar estas formaciones debidas a las bajas temperaturas, pero sí debemos hacer juego de embrague para liberar los discos de esa finísima capa de hielo.
  • Cristales: Llevar una rasqueta adecuada para una limpieza matutina de escarcha puede resultar muy útil. Además, por la nieve, hay más sal y arena en la carretera, que suele ir a parar al cristal delantero de coche. Si la suciedad y el hielo son excesivos, se puede usar agua tibia para limpiarlo. Nunca agua hirviendo que puede dañar el cristal y los parabrisas.
  • Sistema de desempañado: En invierno se usa a menudo para mejorar nuestra visibilidad. Es recomendable limpiar el polvo de las rejillas y asegurarse de que no haya objetos que obstruyan el paso del aire. Los cristales interiores pueden ser limpiados con líquidos antivaho.
  • Boquillas fluido limpiador: La salida está compuesta de un agujero tan pequeño que se obstruye con mucha facilidad en invierno, por el hielo y la sal de las carreteras. Poner un poco de líquido anticongelante o desobstruirlos con un alfiler, ahorra disgustos durante la conducción.
  • Calefacción y salubridad del habitáculo: Debido al tiempo desapacible, el habitáculo del automóvil no se airea lo suficiente, y esto -junto con el uso continuado de la calefacción- produce un deterioro de la calidad del ambiente dentro del vehículo. Conviene permitir que el aire de dentro se renueve mediante apertura de ventanillas. Realizar una correcta limpieza de polvo y partículas de las rejillas de la calefacción.
  • Escobillas. Las escobillas se congelan con facilidad y se dañan cuando se activan sobre hielo. Suelen quedarse pegadas y terminan por rasgarse. Para evitar esto, pueden ser pulverizadas o empapadas en alcohol. También conviene cubrirlas cuando hay helada.

Siguiendo estas recomendaciones se consigue un ahorro a la larga, evitando deterioros precoces de los elementos del coche. Una revisión a tiempo, antes de que las inclemencias meteorológicas hagan estragos en él, no solo tiene un beneficio económico, sino que favorece la comodidad al volante provocando mayor atención por parte del conductor, y como consecuencia, una menor probabilidad de accidentabilidad.

Acudir a un desguace de confianza y hacer una revisión profunda del coche, parece el paso más eficaz y racional para hacer este invierno que las carreteras sean un lugar más seguro.

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