LA NUEVA NORMALIDAD

LA NUEVA NORMALIDAD

LA NUEVA NORMALIDAD

Nos repiten hasta la saciedad el termino ya oficial de nueva normalidad y lo hacen como si dicho slogan o dicha orden, no fuera si no en parte, algo debido a la mucha tardanza e irresponsabilidad en declarar la pandemia y tomar medidas que a buen seguro, hubieran salvado más de una vida, de esas vidas que como por arte de birli birloque, hacen aparecer y desaparecer de las estadísticas que, como un Ángelus o unas vísperas conventuales, presentan cada día, casi siempre con sonrisa en algún momento, como si la muerte fuera ocasión de chanza o regodeo.

Y en el fondo, se empeñan en meternos dicho estado con calzador, tal vez porque ellos son los primeros en saber que dicha nueva normalidad, no existe, nunca ha existido. La normalidad y que según la RAE es un femenino que indica “cualidad o condición de normal. Ej: volver a la normalidad” no es algo que se pueda imponer o establecer al libre albedrío de alguien, la normalidad es aquello que a fuerza de repetirse se instaura entre nosotros. Nadie habló de nueva normalidad cuando el hombre prehistórico dejó la cueva y empezó a vivir en cabañas, nadie habló de nueva normalidad cuando nos empezamos a alumbrar con bombillas o cuando empezamos a viajar en avión, no, simplemente el nuevo acto se fue buscando su propio sitio entre la sociedad y pasó entonces de ser algo “extraordinario” ( adj. Fuera del orden o regla natural o común.) a formar parte de nuestro día a día.

Así que desde marzo (por supuesto siempre después del 8) hasta ahora, se ha ido haciendo normal el llevar mascarilla, no todos, el lavar casi obsesivamente las manos, no todos, el uso de guantes, no todos y muchas normas y costumbres mas que han ido logrando su hueco en nuestros días y por ende, se han convertido en normales y que con el paso del tiempo y con su práctica, se convertirán en normalidad, hasta que la situación vaya cambiando y otras costumbres, nuevas y viejas, volverán a tener su espacio entre nosotros, formando parte de nuestra cacareada normalidad.

Sin embargo, este gobierno deja fuera de llamar “nueva normalidad” a otros aspectos de la vida que nos preocupan o nos debieran preocupar, tanto como esta pandemia, así no mencionan para nada dentro del nuevo apartado, el nombramiento de nuevos asesores designados a dedo y con unos sueldos de infarto, curiosamente asesores afines al partido en el gobierno, lo que me indica que no debe de haber expertos fuera de esa formación política. Tampoco el hecho de colar dentro de los decretos ley por COVID, otros que para nada tienen que ver con dicha situación. No hablan de nueva normalidad sobre las innumerables mentiras que desgranan día a día y que el tiempo se va encargando de desmentir. Tampoco lo es el purgar a todos aquellos mandos policiales que se limitan a cumplir la ley, esa que no es nueva ni vieja y que tan solo pide que se cumpla con ella, ni es “nueva normalidad” para ellos el prohibir que la gente se pasee por la calle portando banderas de España, como si de un delito se tratara.

Por supuesto tampoco lo es el que se pacte continuamente con partidos filoetarras y con aquellos que buscan desesperadamente la ruptura de España, o la implantación de una república, no lo es el que un vicepresidente del Gobierno ataque en sede parlamentaria a la susodicha Monarquía o eche balones fuera ante los muertos en residencias de ancianos, algo que es responsabilidad directa de su ministerio. No lo es el estar hipotecando el país de la forma en que lo están haciendo, buscando tan solo réditos electorales, sabedores como son de que las urnas les pasarán la debida factura por su mala actuación en esta pandemia.

Y es que un gobierno no es mejor por tener 22 ministros y 84 asesores y un gasto muy superior a cualquier otro habido durante la democracia, no, un gobierno se mide por la calidad de sus integrantes y desgraciadamente la calidad de los actuales ha quedado bien a la vista, desde un filósofo metido a ministro de sanidad, hasta una cajera en el ministerio de “igual da” pasando por un astronauta que nunca sabemos si está aquí o en la luna. La verdad es que tenemos personajes en el gobierno que en una situación diferente podrían hasta causar risa, pues a buen seguro serían blanco de un montón de chistes a los que tan acostumbrados somos los españoles, lo malo es que aparte de costarnos un dinero ahora muy necesario, toman medidas y dictan sentencias en prensa que no sabemos si es que están a nuestro favor o juegan en nuestra contra, como el joven Garzón y su calificación del sector turístico al calificarlo de “estacional, precario y de bajo valor añadido”.

Así que no, que nadie me venga con la nueva normalidad, que se limiten a intentar devolverme la que tenía cuanto antes y ya que no va a poder ser como era, pues lo más parecida posible, que dejen que la normalidad se vaya asentando entre la sociedad y que sepan que seremos única y exclusivamente nosotros los causantes de la misma, como hemos hecho desde que el mundo es mundo, sin necesidad de que nadie nos legisle o nos obligue por mandato y que lo que venga para quedarse se quedará y lo que no, pasará de largo, como pasó el tango o el sombrero entre los hombres y como yo espero que pase de largo este gobierno que tan solo está abogando por la permanencia de un presidente ególatra, narcisista y con un apego al sillón como jamás habíamos visto en otro, vamos, algo nada normal ni con la nueva ni con la vieja,

 

©Fernando García. Junio de 2020

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