La Guardia Civil tendió una trampa a Ana Julia, a la que vigilaba desde hacía días, antes de ser detenida

La Guardia Civil tendió una trampa a Ana Julia, a la que vigilaba desde hacía días, antes de ser detenida

La Guardia Civil tendió una trampa a Ana Julia, a la que vigilaba desde hacía días, antes de ser detenida

Los agentes la interrogaron el pasado viernes porque sospechaban de ella desde que encontró de forma casual la camiseta de Gabriel cuando paseaba con el padre del niño – La mujer cayó en el ‘cebo’ que le pusieron

Ana Julia Quezada, la pareja del padre de Gabriel Cruz, el pequeño desaparecido en Níjar (Almería), fué detenida como presunta autora de la desaparición del pequeño luego de encontrarse el cuerpo del reducido en el maletero de su coche.

Parece ser trataba de mover el cadáver temerosa de que tengan la posibilidad de encontrarlo en los varios rastreos que se estaban llevando a cabo y tras el interrogatorio a la que la sometió la Guardia Civil el viernes pasado.

La mujer, de origen dominicano, se transformó en la primordial sospechosa para la Guardia Civil cuando descubrió una remera de Gabriel de forma casual cuando paseaba con el padre. Los agentes retrasaron su detención suponiendo que el pequeño podía continuar con vida.

Ana Julia se mudó de Burgos a Las Negras, una pedanía de Níjar (Almería), hace cinco años con su previo pareja, un burgalés con el que montó una cafetería en un reducido centro comercial de Las Negras.

El negocio llevaba abierto algo más de un año cuando la pareja rompió y ella inició una relación con Ángel Cruz, padre de Gabriel.

Meses atrás, la dominicana traspasó el local.

Dispositivo entorno a ella

El arresto de la mujer se ha producido 12 días luego de que se perdiera el rastro de Gabriel en el sendero que une las viviendas de sus abuelos y sus tíos en Las Hortichuelas de Níjar, que se transformó el pasado 27 de febrero, víspera del Día de Andalucía, en el ‘punto cero’ de la exploración de la Guardia Civil.

Tras unas primeras horas de confusión, las pruebas de ADN reafirmaron que la remera hallada por Ana Julia pertenecía a Gabriel. Se trataba de la primera pista concreta sobre el pequeño.

Los estudiosos de la Guardia Civil guardaron silencio sobre las inquietudes que rodeaban a este descubrimiento al tiempo que recababan datos sobre la viable implicación de Ana Julia en la ausentación.

No se explicaban que la prenda encontrada por la pareja del padre hubiera aparecido en una región que fué inspeccionada por voluntarios y expertos por hallarse a solamente 4 kilómetros de Las Hortichuelas.

La remera interior no figuraba entre el catálogo pormenorizado que brindaron los padres para asistir en el rastreo y tampoco aparentaba haber sufrido principalmente el deterioro tras días de lluvias y mal tiempo en la región.

Ana Julia se transformó entonces en la primordial sospechosa y la Guardia Civil se la llevó a dependencias policiales para interrogarla.

Esto sucedió el viernes 9 de marzo. Los agentes le tendieron una trampa porque además sospechaban de ella por unas imágenes de una cámara de vigilancia.

El ‘cebo’ funcionó y la mujer cayó en contradicciones y reaccionó con nerviosismo, lo que logró que por último fuera a por el cadáver de Gabriel, que habría lanzado a un pozo.

Fuentes de la exploración han indicado que la detenida, que fué interrogada el viernes por las supones que despertaba, “se puso nerviosa” a lo largo de el interrogatorio y “fue a sacar al pequeño del pozo” en el que lo habría tirado presuntamente “luego de secuestrarlo”.

Afirman que hay imágenes en las que se le ve sacando el cadáver del pozo.

Más adelante la siguieron y la arrestaron en la ciudad almeriense de La Puebla de Vícar, donde vivía.

Participó en las batidas e hizo declaraciones a los medios

Hasta su detención, Ana Julia Quezada participó en las varias batidas para buscar a Gabriel.

Divulgó en su perfil de comunidades numerosos mensajes y también logró afirmaciones a los varios instrumentos sociales para informar y comunicar que se desplazaron a la región.

El 1 de marzo detalló a una notera de ‘La Mañana’ de TVE que habían enseñado al pequeño que gritara si se le acercaba un irreconocible.

“Esa misma mañana estuvimos desayunando y salió la conversación. La abuela y yo.

Le dijimos: ‘Tú si ves un irreconocible corre, eh, no te pares’. Y mira por donde, ese mismo día desapareció el pequeño”, afirmó a este programa de tv tras interrumpir unas afirmaciones de Ángel Cruz, el padre de Gabriel.

De la misma manera que Ángel y Patricia Ramírez, los padres de Gabriel (ambos se separaron aunque reconocieron desde el primer instante que tienen una aceptable relación), Ana Julia daba datos sobre la personalidad del menor, negando la oportunidad de que se hubiera ido solo por su propia intención.

“Gabriel sólo no se va a ir.

No se alejaba, se marchaba de casa media hora y volvía. Le decías una hora y volvía”, apuntó.

Detención en La Puebla de Vícar

Numerosos coches la han seguido este domingo hasta La Puebla de Vícar, a unos 80 kilómetros al oeste de las Hortichuelas.

Cuando estaba próximo de ingresar en un estacionamiento de un bloque de pisos la sacaron del turismo y esposada.

En el maletero del turismo llevaba el cuerpo muerto de Gabriel. En este momento hablamos de saber si en el secuestro y muerte del reducido Gabriel participó esta mujer o hay otra gente implicadas.

La Guardia Civil tomó afirmación a varios familiares y vecinos, entre ellos a Diego Miguel F.Z.

que fue detenido el miércoles 28 de febrero e interrogado en dependencias policiales. Llevaba dos años acosando a la madre del pequeño, Patricia Ramírez, que siempre lo desvinculó de la ausentación.

Este hombre estuvo 72 horas detenido y el juez lo envió a carcel por saltarse la orden de alejamiento.

Nuestro Ministerio del Interior detalló que había “manipulado” la pulsera telemática que controlaba que no se acercara a Patricia.

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