La España digna con el Rey, frente al desgobierno criminal

La España digna con el Rey, frente al desgobierno criminal

La España digna con el Rey, frente al desgobierno criminal

Los últimos acontecimientos en Barcelona con la ausencia de Felipe VI en la entrega de despachos de los nuevos jueces; su cordial llamada a Carlos Lesmes-Presidente del Tribunal Supremo- comunicando que le hubiese gustado estar con ellos; la agenda golpista de Sánchez mimetizado con los criminales a los que provee de indultos para negociar rastreramente los Presupuestos Generales del Estado y coartando a la Corona una natural presencia institucional en un acto donde hasta entonces jamás se ausentó; la chulería de los otrora muertos de hambre pandemitas viviendo a tutiplén de los recursos del Estado y a la par de los del narcotráfico, incluidas entrevistas prostituidas en Vanity Fair o el Diez Minutos; la respuesta contrariada de Campo, ese del ministerio de Justicia,  y el pringado Garzón de izquierda hundida a la lealtad de las instituciones primordiales en piña con el Rey; la asquerosa evidencia de que el desgobierno criminal, estafador y genocida no posee límites en sus maldades y necedades, todos estos decisivos acontecimientos de las intenciones más funestas de Iglesias y Sánchez deberían ser tomados como alarma reincidente y general para responder frente a lo que se perfila una traición golpista ante la que las Fuerzas de Seguridad del Estado, el Ejército junto a la Corona no deben permanecer impasibles dejando en indefensión al conjunto de la soberanía popular. Se han traspasado cuantas líneas rojas debería suponer la interpretación de los hechos más allá de la lid política.

El sanchismo es tóxico pero hay remedio traspasando la rutina de la resignación. Todos a una deberían trabajar para desenmascarar los actos delictivos en colaboración de la Justicia independiente, ya sea de ámbito nacional o preferentemente-sin la influencia de la peste gubernamental-internacional. Son muchos los indicios de delito penal que arrostra este grupúsculo de delincuencia común que limpia los trapos sucios enguarrando las instituciones.

Estando España en manos de delincuentes se convierte en una paradoja que cuantos representan la ley y el orden constitucional estén sometidos por las argucias barriobajeras de un vallecano denostado por los mismos paisanos que lo conocieron desde joven y por un sospechoso de múltiples fraudes y alguna dolencia mental, de rasgos psicopáticos, diagnosticada por expertos de la Psiquiatría. Más importante que la apariencia de los instrumentos políticos para llegar dolosamente al poder-es una certeza el engaño electoral premeditado y sin disimulo en que desembocó la coalición social comunistoide bolivariana-, debería ser el evidente modo delicuescente con que, desde los orígenes, este desgobierno de criminales ha desestabilizado España pactando con los enemigos el oscuro presente de traición con futuras consecuencias destructivas.

Basta analizar, si no leer, sobre el bagaje de la Humanidad para discernir los que han sido sembradores de cizaña que el tiempo termina por poner en el cadalso de la Historia: un punto de ejecución donde coinciden los tiranos y los fabulistas sin escrúpulos que culminan sus sucias carreras personales en las barreduras de la memoria como iconos ejemplarizantes de la ineptitud, la maldad, la codicia o la avaricia que cuando rompe el saco arrastra a sus protagonistas y los convierte en víctimas de sus obras. Aunque en esta España, tan singular nuestra, así pase el tiempo la gentuza, la canalla histórica siempre obtendrá la injusticia de un recuerdo desvirtuado por aquellos patanes y tramposos que alaban el crimen y secundan los mismos actos delictivos que, verbigracia, nos llevaron a una guerra civil. He ahí la manipulación que pretende la poyata/o/e, o como se apellide según la ley de género que les sale de los bajos instintos de la estupidez, con la desmemoria democrática que, además de inconstitucional, deja entrever el carácter miserable de ventajistas sin vergüenza que actúan tal cual se podía esperar de arribistas con intereses tabernarios después de engañar a la sociedad con un masivo fraude electoral.

Así que siendo tramposos de principio a fin, además de genocidas, asesinos de nuestros padres, agravados los efectos de la pandemia para politizar el dolor, solo les queda la huida hacia delante para disimular el rastro apestoso de las miles de componendas que afloran con la certeza pública del cariz delictivo: el del trepa de saunas gay, el también doctor cum fraude, y la pandilla basura financiada por narcocriminales. Cuestiones penales que asoman ya sin timidez con una sociedad más enconada con los mamarrachos que de la manipulación perpetua lograron llegar al poder para practicar una estrategia delictiva pretextada tras la política y la demagogia surgida de las aulas de la Complutense donde estos don nadie, ganapanes y majaderos, dieron el salto a la influencia dejándose agasajar por asesinos, dictaduras y vividores del tráfico de drogas usurpando el poder político con artimañas de estafa común.

El plan de desestabilización que padece España es tan viejo como las maldades que obligaron a defenderse frente a las hordas estalinistas de un frentepopulismo contra la propia II República. Los orquestadores socialcomunistas vuelven a las andadas esta vez por método de implosión. Es muy fácil identificar el mal cuando se manifiesta para frenar el curso de la normalidad social, el empeño de la evolución civilizada y cuantos valores de consenso e integridad avalan el normalizado decurso de la convivencia que, en nuestro país regido por principios constitucionales respetados, nos ha brindado cuarenta años de paz y prosperidad. Hasta que llegó el genocida sanchismo, la corrupción comprada como modo de hacer política y la gentualla bolivariana que ahora pretende asestar un golpe de estado ¿atacando a la Corona, eje de unificación de criterio social, dinámica de España frente al inmovilismo de la siniestra radical que representa el actual y secuestrado Gobierno de España?

Es el Rey,-también el Emérito-  junto a todos los leales a los principios constitucionales, incuestionables, quienes deben dar la batalla con sabiduría y cautela cuando no caben más pruebas de que delincuentes ocupan un ejecutivo con la aquiescencia de otro no menos delictuoso que está dispuesto a permanecer en la poltrona que su enfermizo bajo cerebelo okupa en La Moncloa. ¿Se necesitan pruebas sólidas para demostrar los múltiples delitos que impulsan esta inercia demencial de un desgobierno que ataca a España? Que lleguen de donde sea. Sobre todo si se tira del hilo de aquel escándalo del Delcygate que parece ser clave para descubrir el porqué de este comportamiento sospechoso de un grupúsculo ministerial donde ninguno de los ministros se libra de sospechas.

Los sembradores de cizaña buscan pescar a río revuelto pero el caudal democrático de España, si se juega bien la baza de su defensa constitucional, podría provocar que acabasen tragados por sus aguas liberadas. Pero se hace con las pruebas fehacientes que los muestren como delincuentes ante la comunidad internacional o son capaces de intentar provocar una guerra civil en la huida sin control que supondría saber con certeza que están a sueldo de narcodictaduras y otros regímenes totalitarios, además de influidos por especuladores sin conciencia.

A pesar de que el presidente cum fraude compra voluntades parásitas con los recursos del Estado, aún hay esperanza. Todavía resuena en Barcelona Viva el Rey y Viva España coreados por los jueces con la ausencia del Felipe VI por los tejemanejes tercermundistas del sanchismo traidor. Que escueza.

1 pensamiento sobre “La España digna con el Rey, frente al desgobierno criminal

  1. Muy buen artículo. Lesmes además de presidente del Tribunal Supremo es presidente del Consejo General del Poder Judicial máximo órgano de Justicia despues del Rey como dice el art. 117.1 de la Constitucion, que la Justicia emana del pueblo y se administra por el Rey por de Jueces y Magistrado. Dicho esto, el ministro de Justicia no debía estar en el acto porque pertenece al pode Ejecutivo, y no al Judicial. Porque en la Constitucion se separan los tres poderes.

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