LA DANA QUE NO HABLABA VALENCIANO

LA DANA QUE NO HABLABA VALENCIANO

Recuerdo hace casi cuarenta años, cuando la idea del nacionalismo ni nos rondaba por la cabeza, que pusieron a la entrada de mi pueblo, Torrevieja, un cartel anunciando a Torrevella. El pueblo se indignó y un grupo de jóvenes arrancaron la señal de la entrada del pueblo con ese nombre cambiado.

Jamás, ni Torrevieja ni el resto de la Vega Baja del Segura ha hablado valenciano. Solo en su desembocadura ( Guardamar) “se parla un valenciá” tan malo como el que yo estoy escribiendo, o nos lo parece a nosotros, que estamos a 18 kilómetros y no los entendemos.

Llegó esta lengua a los colegios de toda la Comunidad allá por los años 80, con la democracia. Pero era optativa estudiarla.

Fue una trampa para todos los que no la eligieron como asignatura optativa, niños que ahora están cercanos a los 40 años y que no la hablan. A fecha de hoy están discriminados para trabajar como maestros y profesores, donde para entrar en la enseñanza te exigen tener la “capacitació” en la lengua catalana (ya no es valenciano, nos ha engullido la lengua catalana).

Para pedir cita en el médico la aplicación te habla en catalá, eliges castellano y como por arte de magia, sigue en catalá. Los maestros que no hablamos esta lengua, hemos tenido que emigran a Murcia, Comunidad que tenemos muy cercana, para poder ejercer nuestra profesión, cuando en los colegios y en las calles de toda la Vega Baja no se habla ni una palabra de valenciano, pero es obligatorio coger la asignatura ya e incluso ya hay centros bilingües, como exige y quiere la Consellería Valenciana.

Y llegó la Dana, que no sabe de lenguas ni obligaciones,  a toda la Vega Baja del Segura.

Codo con codo y como cosido a ellos, Ximo Puig, presidente de la Generalitat Valenciana estuvo todos los días del desastre con los alcaldes de Orihuela, La Dalla, Almoradí, Dolores, Benferri…dando ánimo y prometiendo antes de partir hacia Valencia, ante las cámaras de las televisiones nacionales e internacionales, “UN PLAN MARSHALL” para toda la Vega Baja.

Consiguió engañarme hasta a mi.

Bienvenido Mister Marshall, de nuevo volvía 50 años después pero con un americano de Valencia.

Van pasado los días, y las casas llenas de lodo y barro solo cuentan con la ayuda de cientos de voluntarios que se desplazan con su coche cada fin de semana para ayudar a limpiar.

Familias enteras lo han perdido todo, negocios, casas, recuerdos. Se calculan pérdidas de 3000 millones de euros, que Mister Marshall ha prometido si no reponer, ayudar en gran parte a subvencionarlos. Solo en cosechas de productos de la huerta, se han perdido 170 millones de euros.

Pero oh dolor, Mister Marshall valenciano, cuenta para todas las decisiones con sus dos partidos de cabecera: Compromis y Unides Podemos, que deben haberle dado un estirón de orejas y recordarle que la Vega Baja, no se llama Vega Baix   ni hablamos valenciano ni queremos hablarlo. Y que por rebeldes que nos vayan dando mucho y ni un euro.

Así que Mister Marshall no ha vuelto a decir ni pio desde su pomposa rueda de prensa en la que anunciaba ayudas millonarias para la zona.

Vega Baja, como siempre abandonada, pero ésta vez sumida en una de las mayores catástrofes que se recuerdan en la zona.

Una maestra de Torrevieja, Doña Marina, ya cantaba en los años cincuenta: “Torrevieja no sabe quién es su madre, pero se dice que Murcia la quiere más que Alicante”.

Canción que se puede hacer extensiva a toda la Vega Baja.  Lindamos con la región de Murcia, y nos sentimos mucho más queridos por esta Comunidad, lo malo es que a la hora de recibir ayudas somos valencianos, y quién tiene que dar un paso al frente es Valencia, a tantos kilómetros de distancia tanto física como emocional.

By: María Teresa Ruso Pacheco

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