La Audiencia condena en primera instancia a Gabriel Echávarri

La Audiencia condena en primera instancia a Gabriel Echávarri

La Audiencia condena en primera instancia a Gabriel Echávarri

La Audiencia condena en primera instancia a Gabriel Echávarri por despedir a la cuñada del líder del PP y suma otros 9 años a la pena que arrastra por fraccionamiento de contratos.

Gabriel Echávarri, abogado vinculado durante años al PSOE, que su etapa al frente del Gobierno municipal de Alicante iba a acabar con la primera condena a un alcalde en 40 años de democracia.

 En octubre de 2019 Echávarri resultó inhabilitado durante 12 años por el fraccionamiento de contratos en el caso Comercio, una sentencia ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad el pasado enero y que ya solo espera el visto bueno del Supremo.

Pero es que ayer mismo la Audiencia de Alicante le volvió a condenar a otros nueve años de inhabilitación por el mismo delito, prevaricación, esta vez por utilizar su cargo para despedir a una trabajadora municipal, pariente del entonces portavoz del PP, Luis Barcala, solo para vengarse de él por haberle denunciado en Fiscalía por las adjudicaciones troceadas.

Este nuevo fallo sepulta casi de manera definitiva la etapa de la izquierda en el Gobierno de Alicante, con un fallo cargado de simbolismo por lo que supone en contraste con los escándalos de Sonia Castedo.

De hecho los años más duros de la corrupción del PP, en los que Echávarri desarrollaba un papel activo en la oposición desde la ejecutiva socialista, auguraban un futuro brillante para la izquierda de la ciudad, necesitada de un liderazgo fuerte y claro tras dos décadas de poder interrumpido de los populares.

Este fue el escenario en el que, con una carambola electoral, la ciudadanía otorgó el poder a la izquierda en las elecciones de 2015, con una coalición tripartito (PSOE, Guanyar y Compromís) que pretendía emular al Botànic y que nacía con vocación de demostrar que era posible gestionar de otra forma un Ayuntamiento empachado de escándalos a nivel nacional.

Sería sencillo decir que esta alianza nació muerta y que la culpa del fracaso fue compartida, pero los matices aquí son importantes. Cualquiera que conozca la intrahistoria del Ayuntamiento de Alicante sabe que en el tripartito hubo un antes y un después con la salida de la jefa de gabinete de Echávarri en julio de 2016. Ana Vaquer ejercía de contrapeso al complicado carácter del alcalde, y su marcha -por motivos exclusivamente profesionales- cayó como un mazazo entre el resto de socios de la coalición. A partir de ahí todo fue a peor.

Su sustituto fue Lalo Díez, portavoz de la ejecutiva local, ex concejal socialista, miembro de izquierda socialista (tradicionalmente enfrentado al padrino de Echávarri, el ex senador Ángel Franco, aunque la situación había cambiado con los años) y amigo personal del alcalde. El tándem de Díez y Echávarri aumentó exponencialmente las fricciones con sus socios, muy especialmente con el vicealcalde Miguel Ángel Pavón (Guanyar), a quien pretendieron aislar dividiendo a su grupo municipal y retirando unilateralmente las competencias. Creían, equivocadamente, que con el apoyo de una parte de los poderes fácticos locales se podría justificar la defenestración de Pavón, con quien Echávarri mantenía una rivalidad que había escalado rápidamente del rencor al odio.

Ese fue el mayor error del socialista: la política de tierra quemada y de una falsa sensación de impunidad que derivó en dos errores que, además de estúpidos, se han demostrado ilegales. Primero por la excesiva delegación de competencias en sus asesores, tanto Díez como el asignado a Comercio, Pedro de Gea. Los intentos de ambos cargos de confianza por encauzar las relaciones con los medios locales provocaron una serie de facturas que, bajo la excusa de una campaña comercial, suponían saltarse los trámites administrativos más básicos para un Ayuntamiento. Lo que sucedió con la cuñada de su rival en la oposición fue, para su desgracia, mucho más básico: una venganza, según los jueces, utilizando para ello su posición y sin que nadie en su entorno se atreviese a pararle los pies. Porque ese es el drama final de Echávarri, su incapacidad para rodearse de gente que le hiciese mejor político.

Los resultados de esa herencia saltan a la vista: un ex alcalde que hoy por hoy está inhabilitado durante 21 años y una nueva mancha en el currículo de un PSOE local que, en su mejor momento, no lo supo hacer mejor que el peor PP.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Sergio Rico Ayala .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios Sergio Rico Ayala.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: DiarioAlicante.es: !Contenido Protegido!