Han replantado las once palmeras que faltaban en la plaza de La Viña

Han replantado las once palmeras que faltaban en la plaza de La Viña

Han replantado las once palmeras que faltaban en la plaza de La Viña

Estos días de finales de octubre han replantado once palmeras que faltaban en el foro cuadrangular central de la plaza de la Viña en la Florida (antiguo campo de Hércules) ver fotografía. No sería un acontecimiento si no lleváramos los vecinos tiempo (años) pidiendo su replantación. Ha sido ahora que están remodelando toda la plaza cuando las han puesto, más vale tarde que nunca.

Y lo mismo que hace un año me quejé en los medios digitales de su abandono, ahora es justo reconoce que gracias al compromiso del alcalde Luis Barcala y de la corporación que aprobó la remodelación de esta plaza tranquila y nunca mejor dicho «palaciega» se merecía desde año años, que no se ha tocado desde que se construyó. He de destacar su fuente (dos partes) con  una línea semi-circular vanguardias, y en un extremo sobre un promontorio artificial se instaló un monumento de cerámico que figura como “Monumento a Miguel Hernández” en el catálogo del ayuntamiento. Es obra del ya fallecido y amigo Arcadi Blasco, alfarero y ceramista con una importa obra ornamental en todo Alicante, Santa faz y El Campello (monumento que está en el mar), me dijo que no estaba dedicado al poeta de Orihuela. Y por qué sé todo esto, porque me lo contó  Arcadi en vida en Muchamiel.

 

Yo escribí y publiqué el 7 de mayo de 2019 en Nuevo Impulso.net, la siguiente protesta:

«Los vecinos de la Plaza de la Viña reconocemos que haya otros muchos problemas graves y acuciantes en el municipio de Alicante, pero ahora que estamos en campaña de elecciones municipales, y se ha destinado una partida de miles de euros para mobiliario urbano, instalaciones deportivas y repoblación de árboles ornamentales, consideramos necesario crear una PLATAFORMA DE VECINOS, para exigir que parte de ese presupuesto se destine a repoblar nuestras palmeras en la plaza de la Viña. Palmeras que no pueden hablar, exigir, ni llorar su luto, pero para eso estamos nosotros, para pedir que se repueblen por dejadez de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Alicante. Reconocemos que los plantones de palmeras son caros, pero si seguimos así llegará un momento que no tendremos ni una sola palmera. Y si no, que no las hubieran plantado».

Tenemos en Alicante, Elche y Orihuela el mayor palmeral de Europa, y por ello, estamos en la obligación de denunciar cuando se cae alguna, porque son seres vegetales protegidos y símbolo de nuestra identidad como es la hoja arce en Canadá.

 

Desde mi torre vigía escribí este artículo poético en 2013 titulado  “Olivar de la plaza de la Viña”:

El helado cadáver de la escultura homenaje a Miguel Hernández de la plaza de la Viña reclama una mirada de nuestros ojos, nuestra atención, es una cerámica del gran escultor Arcadi Blasco que presenta dos bloques decorados con cerámicas refractarias con dibujos que el propio Arcadi me dijo que eran geometría cinética para recordar a Eusebio Sempere, el artista nacido en Onil, la que fábrica los juguetes. En una de sus decoradas moles nos muestra un ojo de cíclope, que a la sombra dibuja un hueco de sol que se mueve.

En el huerto intelectual cerrado, aunque más jardín encarcelado que huerto, precipitado, circunvalado por una reja de hierro perimetral que le protege del depredador más terrible del mundo: el hombre, está poblado de pinos, palmitos, encinas, malezas y cambrones, más cuatro olivos sembrados a las cinco de la tarde, recuerdos de una herida cuando los destetaron de su madre del jardín botánico, de un hospicio de olivos trasplantado, y desde entonces se negaron a dar sus frutos redondos como olivas de cristal, perlas aceitunadas del collar de un cuello sometido al yugo del trabajo y el sudor, peladillas de feria.

Mientras sentado en un banco de madera, fuera del jardín aherrojado, me concentro en contemplar su fauna, aparecen juguetones gorriones, pardos, blandos y mimosos, tras las palomas zuritas que han llegado en busca de algún trozo de pan que algún niño tiró de su bocadillo tras jugar en el jardín infantil que su proximidad se sitúa. O los negros  pajarracos, menores que cuervos, casi grajillas que por allí saltan entre los jarales, y la mansas maleza cuajadas aún de amarillas trompas.

Sobre la tierra aparecen húmedas manchas que son la red de raíces de gomas de las mangueras de riegos, que acariciando dulcemente la tierra la muerden con los aspersores, y algunas florecillas violetas, blancas de los romeros dejaron su huella de color en la imagen de los viandantes, que por la sombra de los tilos triste de la plaza de la Viña se dejan pasear con amarres, algunas veces, en los bancos de madera que hace poco renovaron.

Otros días desde mi terraza puedo ver el jardín que casi puedo acariciar si lanzo el brazo en fantasías y siento como si se me diluyera la imaginación y asciendo hacia ti, para entrar a hablar con Miguel de cabras y de rayos, de cancioneros y de brisas del pueblo, herido poeta por la muerte joven quizás sombras de una guerra, de un odio entre hermanos que no se debe volver a repetir. Por este jardín encarcelado tiene olivos y palomas de la paz que un día el gran Pablo Picasso nos dibujara con manos de ángeles custodios, policías de los cielos y del mundo terrenal.

 

 

  • Articulo Por: Ramón Palmeral

 

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