Empresas VTC: ¿estafa moral contra el trabajador y riesgo para los pasajeros?

Empresas VTC: ¿estafa moral contra el trabajador y riesgo para los pasajeros?

Empresas VTC: ¿estafa moral contra el trabajador y riesgo para los pasajeros?

Son de color negro en su mayoría y algunos los llaman cucarachas con hostil aprensión. Están a cualquier hora por numerosas calles de Madrid y amenazan con extenderse a todas las provincias de España. El Vehículo de Transporte con Conductor (VTC) es un adversario demasiado poderoso porque no ha pasado por las exigencias y requisitos que el sector del Taxi desarrolló durante décadas. Conscientes del juego sucio en la competencia, los taxistas se rebelaron el año pasado. Conformaron una asociación que aglutinó a 2.000 taxistas bajo la denominación Plataforma Integral del Taxi (PIT), pero tropezaron con los excesivos honorarios que el exjuez Elpidio Silva exigía por echar a Uber de Barcelona.  Por otro lado el carácter politizado de las reivindicaciones que soliviantaron nuestro país, envilecidas por el podemismo, causaron el efecto contrario en la sociedad que percibió como irrazonable la protesta con tintes violentos, dirigidas por la izquierda radical. Con esa pérdida de credibilidad, las aguas regresaron a un tenso cauce a la espera de que se negociaran nuevas condiciones que parecen haber quedado en agua de borrajas, con el gremio resignado, rendido a la evidencia de una competencia desleal con la que es obligado a convivir diariamente. Les faltaría saber cuáles son las verdaderas condiciones de esa competencia para indignarse con mayor razón que la perdida. Los conductores que se sienten explotados critican que esas empresas, intermediarias de Uber y Cabify, reúnen esas características ventajistas que ha quitado la legítima ganancia al sector esquilmado, a base de imponer una explotación laboral moralmente reprochable y que además arriesga la vida de los pasajeros.

 La profesionalidad del taxista contrasta con la bisoñez de muchos conductores a quienes, sin ninguna exigencia de seguridad real,  se les provee de un coche para transportar pasajeros. Una responsabilidad que recae en conductores noveles y cuyas consecuencias son constatables. Quizá son aspectos que podrían revisarse en aras de una seguridad real para el pasajero, pero la sospechosa celeridad en las contrataciones, sea cual sea el nivel de conducción, obliga a pensar que existen más factores inconfesables de enriquecimiento además de las aparentes; al menos inconfesables ante una inspección de Trabajo.

 No debemos confundir a los responsables de una explotación laboral deleznable con el concepto y desarrollo de Uber y Cabify, en realidad modélicos desde el punto de vista empresarial. Los VTC han llegado para quedarse, acaso como muestra de la evolución en el transporte terrestre. Cuestión aparte es el modo en que algunos especuladores han aprovechado la tendencia para monopolizarla en España. No bastaría un artículo para desentrañar los secretos mejor guardados de una estafa moral que se practica en la contratación de conductores, algunas empresas cuyo afán de ganancias roza los límites de la legalidad.

 Los pasajeros son los ingenuos interesados que ignoran el estado del coche durante los traslados. La especulación juega con sus vidas a fuer de mantener una ingente flota de vehículos que en algunos casos circulan con graves taras, susceptibles de ignorarse hasta que se demuestra evidente el paso por el taller. Empresas a las que con razón el gremio del Taxi acusó de competencia desleal, si bien los verdaderos partícipes de este ventajismo empresarial son de responsabilidad institucional. Así lo saben miles de conductores que afrontan jornadas propias de esclavitud en unas condiciones de precaria salud. Son conscientes de que detrás de la engañosa publicidad que busca contratar conductores a granel, se esconde una actividad cuyas lagunas legales habría que investigar para conocer el porqué de estas actividades ventajosas carentes de inspecciones rigurosas y periódicas. Sobre todo en el ámbito de la contratación laboral.

 La realidad es que más allá de las formales y legales cuarenta horas semanales, se fuerza mediante coacción e imposición de severo e inflexible reglamento interno, a que el trabajador añada cuatro horas diarias más a lo firmado expresamente en un contrato que resulta ser un espejismo legal, encubridor de condiciones infrahumanas que han provocado accidentes al no disponer los conductores de tiempo para descansar.

 La esclavitud del siglo XXI existe en una sociedad civilizada. Uno de los mayores pelotazos convirtió el pretexto de introducir Uber en un negocio especulativo con tintes de ilegalidad cuya formalización partió del entorno político para favorecer a unos cuantos elegidos. De las comisiones por enriquecimiento a cuantos compraron flotas de coches para explotar la oportunidad, solo se podría saber si se indagara quiénes dejaron el camino expedito para que las licencias solo tuvieran un coste inicial de 40 euros hace unos pocos años, cuando hoy una de esas licencias se vende por cincuenta mil. Una aberración de asunto empresarial puesto que los orígenes que han convertido a una capital como Madrid en espacio experimental donde pululan a sus anchas los VTC, fueron casi de gratuidad frente a las costosas inversiones que suponía una sola licencia de Taxi. Encima a costa de los trabajadores que conducen y callan, propensos a accidentes por falta de descanso, con grave riesgo de la vida para cuantos confiados pasajeros desconocen en qué condiciones está la persona a la que confían a diario su integridad física.

 Las comisiones de Uber se las llevan los intermediarios, usando a los trabajadores para pagarlos un mínimo salario en contraste con las ingentes ganancias que aportan a diario. Explotación inmoral con riesgo de que potenciales e inadvertidas víctimas paguen en el asfalto el precio de una salvaje especulación.

 Ignacio Fernández Candela

3 pensamientos sobre “Empresas VTC: ¿estafa moral contra el trabajador y riesgo para los pasajeros?

  1. Hay un refrán que dice que todos los extremos són malos.Tan malo es el comportamiento de algunos ¨taxistas¨ hacía a los trabajadores de coches VTC,como es la actitud de las empresas VTC hacía sus trabajadores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Sergio Rico Ayala .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios Sergio Rico Ayala.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: DiarioAlicante.es: !Contenido Protegido!