EL TSUNAMI ESPAÑOL

EL TSUNAMI ESPAÑOL

EL TSUNAMI ESPAÑOL

Me gustaría que fuera simple alarmismo esta impresión de ver en los momentos que estamos viviendo una repetición del ambiente previo a la Guerra Civil. Tanto han trabajado por enfrentar a los españoles que ahí estamos, más enfrentados que nunca, dispuestos a repetir errores y a revivir odios que debían llevar décadas durmiendo el sueño de los justos.

Quien no desconozca la Historia sabrá que en los últimos tiempos de la República pasaba ésto, que los de la Izquierda hacían una barrabasada y los de la derecha respondían con otra, hasta que llegó un momento en que reinaba tal caos en el país que fue necesario un alzamiento militar para poner orden. Ya que recordamos la Historia es bueno tomar conciencia de lo que supone un enfrentamiento civil, porque no es lo mismo una lucha hermano contra hermano que con un enemigo que venga de fuera; y hablo de enfrentamiento porque la posibilidad de una guerra es remota dadas las circunstancias.

Tenemos una Constitución que prevé el procedimiento a seguir en un caso como el de Cataluña, pero no se cumplen esas directrices. En cambio si se cumple la aberración de mantener partidos independentistas; y para colmo, cuando desde esos partidos se atenta contra el Estado con la gravedad que tuvo la declaración de independencia, se intenta presionar al poder judicial en protesta a una sentencia no solo justa, sino casi magnánima, porque habría que recordarles a todos los alienados que la están formando en Cataluña cómo se las gastaba Companys con quien sacara los pies del plato.

Desde hace mucho asisto, y no me importa decir que asustada, a una serie de circunstancias que amenazan con destruir la paz que tanto trabajo nos ha costado conseguir en este país. En primer lugar porque para solucionar ésto haría falta un dirigente a quien no le pesara la posibilidad de perder su puesto, con el valor necesario para obrar no ya solo con firmeza, sino conforme a la Constitución. Los españoles vemos con estupor cómo se deja a las fuerzas del Estado casi desprotegida frente al terrorismo que ha tomado las calles de Cataluña; a Sánchez en cualquier parte menos donde tiene que estar; y al Rey, que es el único que se ha posicionado con claridad, sin más poder que el representativo.

De repente, en respuesta al “Tsunami democrático” surge mucha gente de bien que no tiene miedo ya de alzar la voz, harta de que le quemen los coches, les corten las carreteras y les impidan abrir sus negocios; gente que se acerca a la Policía Nacional para que no se sientan solos, porque causa vergüenza ver hasta qué punto lo están; gente que está dispuesta incluso a organizarse para ir a luchar con ellos ya que el Gobierno les deja solos, cumpliendo así el artículo 30: “Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España”.

El artículo 8 establece que “Las Fuerzas Armadas. Constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejercito del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”

 

Llegado a este punto en que se hace evidente el hartazgo de la situación política en general, de la incompetencia del Gobierno en particular, ocurre lo inevitable: que viéndose dejado a su suerte el pueblo se levanta. No hay mejor espejo que las redes sociales para comprender la realidad de un país, y también para calcular la temperatura del ambiente. Cuando surge un grupo como el “Tsunami español” que lanza una advertencia para poner pie en pared, y en pocas horas consigue que un comunicado al Gobierno se comparta cinco mil veces, se toma conciencia de hasta qué punto podemos sentirnos los españoles carentes de amparo.

“Militares del Ejército Español exigimos al gobierno de España que restablezca el orden en Cataluña enviando todos los medios y personal necesario para ello, de todos los cuerpos de seguridad del Estado, para apoyar a nuestros compañeros de Policía Nacional.

Damos de plazo hasta el martes 22 de octubre para anunciar dicho requerimiento. Si el martes a las 23:59 horas no vemos ninguna medida, militares unidos de diferentes cuarteles de todo nuestro país nos reorganizaremos para solicitar días de permiso y acudiremos en masa para aplicar el artículo 8 de la Constitución española.

El día que juramos bandera juramos defender nuestro país, a sus ciudadanos y a nuestra bandera, aunque ello nos cueste la vida”.

En un comunicado posterior, minutos antes de las doce del 19 de octubre, “Tsunami español” aclaran que “el Ejército no está al frente de esta actuación, más que nada porque el gobierno de España o el jefe del Estado no han dado dicha orden”. Dicen estar formados por tropa, suboficiales y oficiales y que actuarán como “Militares fuera de servicio, nunca con uniformidad oficial ni con identificación militar”, y que tampoco utilizarán armas de fuego. Para no crear desorden ni caos participarán solo militares en activo o en la reserva. Con respecto al desplazamiento se hará con medios propios, y ofrecen transporte gratis a los compañeros de Canarias, Ceuta y Melilla. La última aclaración de este segundo comunicado se centra en desvincular a “Tsunami español” de partido político alguno: “No queremos que ellos nos apoyen. Somos militares y queremos defender nuestra Patria simplemente”.

Ante semejante panorama me dirán ustedes si no es para preocuparse. Si no van de farol, si es cierto lo que están publicando en las redes, resulta que hay una parte del Ejército dispuesta a actuar de motu propio ya que no reciben la orden de aplicar el artículo 8. Dejando aparte que esta iniciativa se termine o no llevando a cabo lo preocupante es que se sienten obligados a defender el país no como sería preceptivo, sino de un modo muy similar al que fue necesario en tiempos que es mejor no recordar.

  • Escrito por: Yolanda Cabezuelo

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