abril 11, 2021

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Dijo el Rey: “Una Constitución que todos tenemos el deber de respetar, y que en nuestros días es el fundamento de nuestra convivencia social y política…” Llama la convivencia.

Desde el punto de vista material, una constitución es el conjunto de reglas fundamentales que se aplican al ejercicio del poder del gobierno y espiritualmente defensa del pueblo en su conjunto. Es decir, defiende a los ciudadanos contra la tiranía y el abuso de poder dictatorial de los Estados en incluso de las mayorías parlamentarias de las Cortes, en cuanto tanto intenta cambiar sus principios y alma de la constitución. Si por ejemplo, si se propusiera un referéndum o plebiscito para la reforma Estado entre república y monarquías, se estaría atentando contra los actuales principios de la Constitución del 78, y la convivencia, porque  estoy seguro que se armaría la “de Padre y Señor mío”, Por lo tanto el rey reclama que se respete. Porque nuestra  forma del Estado es la monarquía parlamentaria (Art.1.2). Y tenemos la obligación de respetarlo y de defenderlo. Es una única arma de defensa del derecho y proyección ciudadana.

Como he dicho en otros artículos y ocasiones un presidente de la república dependería del partido político al que perteneciera o a los lobbies que lo llevaron a la presidencia, y de tratarse de un independiente, al que sin duda favorecería, en detrimento de la ecuanimidad e imparcialidad de un monarca parlamentario, que no depende del partido político, y está por encima de  intereses en favor de  la convivencia. La izquierda habla de los parabienes de la república como si fuera el paradigma de la paz y de la convivencia.

La constitución es el único pilar o instrumento que tenemos los ciudadanos para defendernos del poder. Y en España, incluso el Rey y Jefe del Estado parlamentario, están en peligro de ser atacados, por no tener poderes ejecutivos ni administrativos, y pude ser atacado, cuando  nuestra constitución lo defiende, y nos defiende a todos. Hay que “morir” en martirio espiritual por defenderla que es como defendernos. Porque directamente el Gobierno (quien gobierne) ha de someterte al imperio de las leyes y que tiene la obligación penal de cumplirla, y  hacerla cumplir, pues de lo contrario se sometería a la censura de las  Cortes (que es la representación del pueblo) y en definitiva en las urnas, donde reside el verdadero  poder del pueblo. Desde el punto de vista formal, la constitución se define a partir de los órganos y procedimientos que intervienen en su adopción, derivándose así una de sus características principales, es la supremacía obre cualquier otra norma del ordenamiento jurídico: Leyes orgánicas, reales decreto. Órdenes ministeriales.

El Rey reitera su compromiso con los principios morales y éticos que expresó en su proclamación ante las Cortes Generales en 2014 y que “obligan a todos sin excepciones y están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares”. De esta forma, Felipe VI se refirió a la situación derivada de los casos que afectan a su padre, el rey emérito Juan Carlos I, en su tradicional mensaje navideño. Frente a los intentos del Gobierno de que el jefe del Estado hiciera una mención a la futura Ley de la Corona, norma con la que el Ejecutivo socialcomunista quiere impulsar la modificación de la actual regulación de la Monarquía, Felipe VI,

En un discurso navideño ha estado  marcado por la trágica situación sanitaria por la pandemia y económica derivada de COVID-19, el Rey no eludió su responsabilidad y su voluntad de mantener alto el listón de las exigencias que obligan a la jefatura del Estado a actuar, pero quiso marcar distancias con las pretensiones del Gobierno de Pedro Sánchez, reivindicando así su derecho a no dejarse tutelar los discursos que pronuncia, no es una confrontación, sino un debe no dejar ningunear ni dirigir.

Parece evidente que el mensaje del Rey no dejará satisfechos a quienes pretendían aprovechar la compleja situación de la Monarquía para avanzar en su siniestro plan de demolición de La Corona, desprestigiándola. Consciente de la situación, Felipe VI ha pronunciado un discurso en el que, al tiempo que asume su responsabilidad, demanda lealtad constitucional a quienes les han situado como principal objetivo a batir. Sutil, pero claramente, el Rey les coloca también a ellos delante de su responsabilidad y les recuerda que tienen la obligación constitucional de respetar el Estado de Derecho.

  • Por Ramón Palmeral

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