El retorno de Juan Carlos I contra el desgobierno criminal

El retorno de Juan Carlos I contra el desgobierno criminal

El retorno de Juan Carlos I contra el desgobierno criminal

Si bien parecían rumores al inicio de la marcha del rey emérito fue cobrando fuerza la intención de justicia que conllevaba lo que nunca fue una huida de Don Juan Carlos I. Una salida voluntaria y sin ninguna imputación de por medio y no una escapada por mucho que el tóxico rastrerismo podemita pretendiera presentarlo así. Una inteligente estrategia para recabar información sobre los tejemanejes delictivos, mayormente golpistas, de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias contra la Corona. Y ahora, en lo que apuntan fuentes solventes del periodismo, con el retorno a España se vislumbra ese ápice de esperanza, para empezar la liberación  que requiere una España secuestrada en las garras del trepa de saunas gay, el mismo doctor cum fraude, junto al cómplice bolivariano auspiciados entrambos por narcodictaduras a poco que se despejase la incógnita del Delcygate.

Asistimos en este siglo XXI a un pulso real entre el Bien y los males devenidos del juego sucio que tarde o temprano pretende imponerse en sociedades modernas y saneadas, como si de un inevitable ciclo se tratase la evolución de los pueblos por la resiliencia y la superación de adversidades. Así no es de extrañar el uso torticero y criminal que se ha hecho de una pandemia mundial para sacar rédito político en España al uso delictivo de la siniestra, la genocida, la asesina de una generación actual, la ya combatida y derrotada hace casi un siglo y hoy resurgida de las barreduras de la misma intención criminalmente ventajista que representa un desgobierno criminal del que también recelan en Europa. Porque del mal en España se sabe mundialmente. El okupa de La Moncloa por fraude electoral, el tahúr del barrio de Tetuán ha creado fama de embustero y guarro que lo acompañaran en dichoso día a la tumba para que el Demonio dé cuenta de los restos de su pútrido espíritu de mierda. En tanto, bienvenidas sean las evidencias que el Rey Juan Carlos I parece traer bajo el brazo, después de recabar la información que podría llevar a esta patulea de miserables ante los tribunales.

Al día de hoy el arribismo ha sembrado su tóxico contagio que ha culminado en España con un gobierno sospechoso de múltiples actos delictivos. Tanto es así que son muchos los ciudadanos partidarios de un paréntesis democrático para salvar en España cuarenta años de libertad que hoy peligran, con un plan nada casual de transformación sociopolítica siguiendo el protocolo del Foro de Sao Paulo y los abyectos planes de especuladores mundiales. Nada será efectivo en la defensa de los derechos de los ciudadanos si no pasa antes por la erradicación del virus político devenido del oscurantismo que representa el sanchismo junto a los socios, enemigos de España, en cuyas actitudes rastreras se sabe a ciencia cierta que representan la cizaña que se debe cercenar para recuperar una normalidad democrática imposible, de no ser juzgados los actores de estos tiempos de crimen reiterado con cariz  gubernamental, tomado como rehén el engañado pueblo español.

El Rey Don Juan Carlos I regresa a España con un plan defensivo que hasta ahora no ha existido en la sociedad debilitada bajo el yugo predominantemente bolivariano. Bastaría unificar criterios políticos en cuanto a la denuncia de los hechos delictivos perpetrados por este desgobierno de criminales. La Oposición debería ser consciente en la denuncia pública con ese dossier que traería, según esas fuentes periodísticas, el que, visto lo visto, es el único garante de la verdadera democracia en España: la Corona; un último bastión frente a la siniestra ofensiva de estos demonios sin honra cuyas malas artes son la evidencia de que deberán estar juzgados en los tribunales de la Historia, a poco que se averiguara la intención tabernaria usando el gobierno de una España engañada con propósito de destruirla para que una minoría de delincuentes comunes, escudados tras la sigla política, viva opíparamente administrando las miserias, ¿como en la Venezuela chavista?

Ojalá las fuentes periodísticas estén acertadas: la deseada y necesaria resistencia frontal con la Corona en defensa de los ciudadanos, de cuarenta años de convivencia netamente constitucional y de España.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Sergio Rico Ayala.
  • Finalidad  Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios  Sergio Rico Ayala.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: DiarioAlicante.es: !Contenido Protegido!
DiarioAlicante.es 】» Este sitio web utiliza cookies para asegurarse de obtener la mejor experiencia en nuestro sitio web    Ver Más
Privacidad