mayo 9, 2021

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Seguro que de poder saberlo nos indignaría la cantidad de sanitarios que se han prestado a recibir un sueldo del Demonio, acomodados maliciosamente en el teatro mundial del desastre, incluso una vez pasados los efectos de laboratorio que nos hicieron creer víctimas de una ofensiva de la Naturaleza con carácter de pandemia. Ese plan orquestado desde la Organización Mundial de la Salud del neocomunista Tedros Adhanom, posee largos y gruesos tentáculos del omnímodo poder de Satanás sobre la Tierra.

Llamaba la atención con repugnancia esa impunidad de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para haber practicado un genocidio netamente eutanásico, protocolariamente criminal, con la impunidad avalada por una organización sospechosa de crímenes contra la Humanidad que es la Organización Mundial de la Salud: el epicentro de una estafa satánica cuyas maniobras mafiosas se van conociendo a pesar del pacto de silencio que los profesionales médicos siguen encubriendo con la farsa del coronavirus, sus capacidades de mutación y la expectativa de explosionar con nuevas cepas. Son infinitas las combinaciones del yugo fingidamente sanitario para cercenar las libertades por fronteras y poblaciones confinadas.

Los antecedentes del marxista leninista Tedros eran criminales y denunciados por sus mismos compatriotas etíopes que se levantaron en indignación cuando supieron las intenciones de convertirlo en mandatario del máximo organismo de la salud. Tedros Adhanom es el elemento perfecto para esta estafa criminal de dimensión mundial al servicio del comunismo chino y del globalismo.

      Esa impunidad con el descaro de asesinar a decenas de miles de personas no sería posible si no se supiera que la acción criminal está auspiciada y protegida por un engaño de dimensión mundial, tal y como denuncian miles de médicos fieles al Juramento Hipocrático al que muchos hijos de Satanás con bata han renunciado.
       Con mayor facilidad ha calado la maniobra de la masiva despoblación en países desarrollados cuyos dirigentes han actuado sin escrúpulos sometiendo con el miedo a los desavisados ciudadanos una vez fueron pagados y premiados con el salario del Demonio en la identidad terrena del globalismo y el comunismo. Esbirros del infierno como el ocupa de La Moncloa y el bolivariano homicida, asesinos por acción y omisión, de nuestros seres queridos.
       Y ese engaño masificado de estos satanes de la OMS y los respectivos ministerios de Sanidad no hubiese sido posible si se hubiera multiplicado el efecto de dignidad que han mostrado países pobres como Tanzania y Madagascar, cuyos presidentes han denunciado el intento de compra de el embozamiento de los ciudadanos bajo la pantomima diabólica del coronavirus y el envenenamiento de un remedio natural capaz de combatir la Covid 19.
        John Magufuli, presidente de Tanzania, declaró que la OMS le pagó para secundar la farsa pandémica y embozar a su pueblo. Con buen criterio se embolsó el dinero del soborno e hizo caso omiso a la condición.
       El presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, por su parte, ha sido tentado con 20 millones de dólares por envenenar un prodigioso método natural autóctono que sana cualquier síntoma de la Covid 19. Un soborno que desmiente la maquinaria goebbeliana de esos medios creados ad hoc para imponer las “verdades”. Lo cierto es que el mandatario malgache ha comercializado el Covid Organics, con base en la planta artemisa, contraviniendo los intereses del satanismo mundial. Un cabo suelto, a diferencia de España donde todo lo tienen atado criminalmente, y bien atado.
         ¿Qué es verdad y qué mentira en estos tiempos de imposición de la mentira? Mi verdad es que a mi Padre lo asesinaron saturado de cloruro mórfico, siendo negativo en Covid, ingresado al día siguiente en planta de infectados del Gómez Ulla, en vez de enviarlo a su casa después de la diálisis. Y así decenas de miles de asesinados. Ésa es la única verdad vivida con las entrañas en brasas.
      En estos tiempos en que la realidad supera a la ficción, lo paradójico es que se acabarían los grandes perjuicios del coronavirus con una intervención militar que tomara al asalto, una suerte de “soldados por la libertad”, los principales núcleos de la falsificación sanitaria y centros de mando del liberticidio mundial; y no serían los libertadores Cascos Azules de la ONU que también apesta a azufre.

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