Coronavirus: James Bond al servicio de George Soros

Coronavirus: James Bond al servicio de George Soros

Coronavirus: James Bond al servicio de George Soros

En mayo de 2019 el inversor, especulador y desestabilizador de economías globales, George Soros, entró en el capital de la compañía catalana de hemoderivados Grifols con una inversión de 42,75 millones de dólares, al cambio 38,4 millones de euros. Una operación que no infundiría sospechas si no fuese porque se sabe que el magnate auspicia el independentismo catalanista, facilita el fraude electoral con Pedro Sánchez-Indra- y por la crisis del Covid-19 se han firmado acuerdos con organismos internacionales para investigar el virus con esta compañía experta en plasma. ¿Pensamos mal y acertamos?

Occidente ya no es lo mismo. El agente Bond, James Bond, está de capa caída desertando a las filas del especulador Mundial Soros. Tanto tiempo de lucha, con licencia para matar, contra Espectra y otras organizaciones malévolas y resulta que el virus de  la corrupción se ha adueñado de la voluntad de los dirigentes que han doblado la cerviz,  poniendo en cuarentena al orbe con un estado de emergencia generalizado por el coronavirus en lo que supone, como consecuencia primordial, un reseteado de la economía mundial. (Bien pensado, el sistema no iba a dar mucho de sí sin una modificación drástica del ritmo económico). Antes se hizo patente el ataque visceral contra el orden establecido, incluso desafiando las leyes naturales de la concreción del género. En eso estábamos cuando estalló inesperadamente la emergencia sanitaria que nos mantiene confinados y paralizados. Y ante esta amenaza mundial Bond ni está ni se le espera.

Ian Fleming nunca pudo imaginar que la maldad se mezclaría con la estupidez financiando a los parias comunistoides que viven maravillosamente haciendo el imbécil, sostenidos económicamente por múltiples organizaciones del húngaro sin escrúpulos; malmetiendo contra el orden establecido de las sociedades para destruir la civilización occidental tal y como fue organizada después de la II Guerra Mundial y del paso por las tensiones de la Guerra Fría. Un villano así era inimaginable.

Los planes de Goldfinger y de tantos forajidos por la dominación mundial se quedan reducidos a ingenuas proyecciones con la expectativa de manipulación tejida por este demonio  revelado del siglo XXI, quien ha logrado financiar multimillonariamente la desintegración de los valores. Compró los medios de comunicación por el mundo hasta convertirlos en rastreros sin disimulo, transformó en un esperpento las generaciones zombies  de un feminismo soez; impone un cambio de la percepción de géneros extravagante, y puede ser el artífice del golpe maestro de la manipulación con esta pandemia de pánico que según algunos expertos es una gripe impostada, la artificiosa peste mortal del siglo XXI  con el mundo alarmado mientras se enriquecen los avisados y oportunistas que cuentan con la información privilegiada, acaso desde los orígenes del proyecto que hoy soportamos nada casualmente.

Con James Bond y demás agentes convertidos al mal que todo lo puede, nos la han colado a trancas y barrancas desde la Organización Mundial de la Salud, como antes se intentó con la gripe aviar, porcina, el ébola y tantos intentos de crear estados de alarma pandémica que no resultaron en su día, quizá porque se necesitaba un espaldarazo económico de un controlador de sucia moral a quien no le importa jugar con la existencia de millones de personas, cobayas endémicas de un poder maligno que encarna la codicia de Soros. Coronavirus como un pretexto imposible de ignorar para poder inmovilizar a cientos de millones de personas, diezmar a la población saturada con tan grotesco como eficaz experimento de manipulación con toda la humanidad obligada e implicada para favorecer un nuevo orden mundial.

No sería extraño combinar los efectos de un virus con la fumigación desde el cielo, acostumbrados a ver esas estelas que dicen ser formadas por vapor de agua al paso de un avión de reacción y que otros llaman chemtrails tildados de conspiracionistas. ¿Qué es verdad y qué mentira en este mundo engañado donde miles de millones de seres humanos dependen de la planificación oscurantista de unos pocos? Si les da la gana se incrementan los efectos mortales del virus con una implementación que pasaría inadvertida así nos fumigasen hasta el alma.  La ignorancia y la estulticia son los mejores factores con que cuentan los villanos reales como George Soros y sus múltiples agentes sobornados en organismos internacionales como la propia ONU o la propia Unión Europea.

El plan perfecto de Espectra hubiese sido comprar la voluntad del Bien; tiempo después de numerosas aventuras el agente 007 fue adquirido por las Open Society Foundations. Conquistadores malévolos de ficción como Auric Goldfinger; Max Zorin; Elliot Carver; Franz Sánchez, Ernst Stavro Blofeld; Karl Stromberg o Elektra King, adversarios de Bond, se quedan en nada ante la realidad de un George Soros capaz de tomar las almas del mundo para servirle a sus propósitos; es el único que queda sobre la Tierra con licencia para hacer lo que le venga en gana, que para eso paga al servicio de Satanás…

“Oiga, que no está demostrado que Soros esté detrás de esta pandemia”, podrán refutarme. Pero sí es el culpable de que más de medio mundo se haya vuelto gilipollas.

  • Ignacio Fernández Candela

 

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