con ocho años cuando supe que el flamenco iba a ser mi vida

con ocho años cuando supe que el flamenco iba a ser mi vida

con ocho años cuando supe que el flamenco iba a ser mi vida

Cynthia Cano. Bailaora

A muchos maneja Cynthia Cano (Las Torres, 1993) los premios y reconocimientos.

Y a muchos, con su compás medido y su arte que es imposible aguantar, triunfa en los niveles de todo el mundo.

Pero solamente le afectan las distinciones ni los espectáculos de triunfo, como el último que llevó a cabo y fue merecedor de espléndidas críticas.

Ella sigue ensayando y puliendo la manera en que vive y transmite su pasión por el baile. Está llamada, aunque eluda reconocerlo, a ser una de las considerables.

Y no es una halago simple. Basta leer su currículum para convencerse de su valía.

En una entrevista se le hicieron preguntas donde está grande del flamenko contesto con mucho cariño para todos sus fans!

¿Cuándo supo que tenía usted un arte que no se podía aguantar?

¡Eso sí que es una pregunta con arte!

¡Viva tú!

-¡Ole! Realmente, no tengo consciencia del arte que pueda tener, pero sí sé que, de bien pequeña, sentía algo especial y distinto al escuchar flamenco. Fue con ocho años cuando supe que el flamenco iba a ser mi vida.

Después de tantas actuaciones por el mundo, ¿con cuál se quedaría?

-Todas te dejan algo, ya sea por el cariño del público, las atenciones de los organizadores o la idiosincrasia del país.

Ahora bien, tanto en Suramérica como en los países árabes y en Europa, el flamenco es bien tratado. Diría que con exquisitez. De manera que nos sentimos como en casa, aunque guardando las distancias entre un público apasionado como el latino y flemático, como el de Londres.

¿Qué sacrificios hace para mantenerse en forma sobre las tablas?

Cuando haces algo que te encanta no piensa un sacrificio.

En mi caso, lo hago para tener fuelle y aguantar dos horas y media de actuación. Por esto, no me limito a trabajar técnica y coreografía, sino que dedico horas al deporte aeróbico y de cardio para hallar más fondo.

En su espectáculo ‘Bailaora de postín’ homenajea a las leyendas Pastora Imperio, Carmen Amaya y Matilde Coral… ¿cuál es su ídolo?

Pregunta dificultosa porque las tres fueron las máximas representantes del baile flamenco de inicio del siglo XX que, con la Argentina y la Argentinita de finales del XIX y principios del XX, han colocado al flamenco en el sitio que está.

Sin ellas sería impensable bailar como se baila. A encabezado personal, me siento más identificada con el baile más racial de Carmen Amaya.

De todos los palos flamencos, ¿cuáles le hacen vibrar?

Me agradan todos, aunque es dependiente del día, del estado de arrojo, de la oportunidad y de quién me cante y me toque, o si tengo compañero de baile.

Todo influye para que te sientas más práctica con un baile u otro. Pero en mi foro interior, desde hace tiempo, tengo una predilección por la soleá.

¿Qué es lo que a usted no le hace ninguna gracia?

Aunque intento ser condescendiente, respetar a todos de la misma forma que son y ser lo verdaderamente justa y ecuánime para que, al anunciar mis críticas, no perjudicar ni dañar a terceros, la verdad es que no consigo controlar mi desprecio a los seres abyectos, falsos y mentirosos. Resumiendo, no me hace felicidad la mentira.

Y tampoco las guerras, el hambre, la corrupción… Quiero un novedoso universo y distinto al que vivimos, aunque me temo que es realmente difícil poseerlo.

¿Cuál sería su actuación soñada?

Ay qué bonito! Podría mencionarle que bailar con algún músico de los enormes o bailaoras y bailaores a los que admiro, pero pienso que un instante irreproducible sería accionar en un ámbito natural, de esos que sobran en España, con público que me permita pagarles a mis músicos y sentirme a gusto.

No hay nada más gratificante que finalizar una actuación y sentir la necesidad de abrazar a los que te han acompañado y también al público y, si se pudiera, uno a la vez.

¿Prepara algún espectáculo?

Tengo en cabeza proyectos, pero estoy embarcada en el nuevo show de Ballet Flamenco Lo Ferro, como ayudante de dirección.

Hablamos de la construcción del show ‘Aquí pinto yo’, en referencia a la pintura y el flamenco, un planteo que comparto con la directora y coreógrafa, María Dolores Ros.

Estoy haciendo un trabajo en la construcción de espacios escénicos para impulsar la danza y el flamenco en Murcia. Y, finalmente, me acercamiento bosquejando mi próximo show que estrenaré en Londres a finales de 2017 o a inicios de 2018.

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