Antonio Rolando Arenas en “Conociendo al autor. Conversaciones”

Antonio Rolando Arenas

Entrevista con Antonio Rolando Arenas

Charlemos

—Me gusta que el lector en cada entrevista se instale en un escenario diferente, ¿cuál elegiría usted?

Él se quedó callado, pensativo, sin hacerme mucho esperar, porque no tenía dudas de cual sería el escenario elegido.

—Yo estoy en la plaza Nueva Ciudad, en el distrito del mismo nombre, en Guaymallén, Mendoza, realizando esta entrevista, en una mañana fresca del mes de noviembre. Yo elegí este lugar porque es la plaza en la que mi abuelo Michele Giannone, nacido en Sicilia, Italia, solía permanecer en sus años de adulto mayor. Una plaza con eucaliptos, alcornoques, ceibos, pinos, jacarandá, morera, rosales y hasta una palmera. Hay catas, palomas, horneros y gorriones. Tiene un mástil, pero no tiene bandera y esa ha sido hasta ahora una característica en Guaymallén por muchos años. Si bien en la noche cambia el clima en la plaza ya que se juntan los jóvenes a fumar y a beber, no me entorpece esta situación para elegirla como lugar para la entrevista porque es un homenaje hacia mi abuelo, a quien yo tomé como ejemplo para salir adelante en mi vida.

—Mejor escenario para esta entrevista no podría haber elegido Antonio. Perfecta descripción.

 

Hoy nos iremos a Argentina, y nuestro autor de hoy es Antonio Rolando Arenas.

 

María Torres: Me gustaría que se presentase Antonio.

Antonio Rolando Arenas: ¿Presentarme? Es difícil tener que presentarme a mí mismo, ya que es incómodo para mí tener que hacerlo, porque se supone que si a uno le hacen una entrevista como ésta es porque todo el mundo lo conoce. En varias reuniones suelen hacer este pedido que cada uno se presente y yo por tímido, por ser profesor, por ser escritor, por ser persona me ruborizo, me pongo nervioso y me incomodo, aunque sé y alguien me lo dijo, los demás no tienen por qué saber quién soy.

Por eso, lo primero que diré es que mi nombre es Antonio Rolando Arenas y hasta el día de hoy he vivido en Mendoza, la ciudad del Cerro Aconcagua, en Argentina. Desde niño me interesé en escribir cartas que dejaba debajo de las puertas a mis vecinos, narrativas sobre una situación de terror durante los viajes en automóvil de mi padre en los días de vacaciones, ya en la adolescencia algunas poesías, canciones y ya entrando en la juventud poesías, relatos y textos periodísticos.

Trabajé en un diario, en la categoría de cronista volante, en los años en que no existía la internet, escribiendo notas en deportes, departamentales, espectáculos y suplementos dominicales. Aquí cobraba por artículo publicado, pero a veces no me reconocían algún texto por la extensión o bien porque nunca lo publicaban, tal es el caso de una nota política que redacté en una reunión a la que asistieron algunos profesores de la Universidad Nacional de Cuyo, que no se publicó porque el secretario de redacción del diario, que adhería políticamente a la Unión Cívica Radical, tiró a la basura y esta situación generó ciertas rispideces en esa casa de altos estudios.

Ingresé a un profesorado luego de deambular por los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras, en búsqueda de un aprendizaje significativo y de una justicia educativa, y recibí el título de profesor en Lengua y Literatura, estudiando y pagando cuotas que aumentaban y aumentaban, para trabajar en escuelas de nivel secundario y actualmente soy profesor titular para Jóvenes y Adultos, en establecimientos de enseñanza pública, llegando en dos oportunidades a la dirección de estos establecimientos.

Publiqué un libro de preguntas titulado “Interrogantes”, soy compilador del libro “La página del buffet; una publicación literaria diferente” y soy autor del libro de poesías “Diálogos internos”, que se puede ubicar a través de Google.

En breves palabras soy poeta, soy escritor, soy profesor.

María Torres: Esta pregunta es en cierto modo para mí. Soy muy curiosa y debido a que estoy segura que a través de usted puedo descubrir nuevos autores para leer. Voy a hacerle esta pregunta. ¿A quién suele leer?

Antonio Rolando Arenas: Suelo leer a un escritor que llevo en la piel, ese que dice “Alto profeta, cantor, / alumbrador de palabras, / soy el pueblo”. Me refiero aquí al héroe Armando Tejada Gómez, poeta sin igual, nacido en Guaymallén, autor de la novela “Dios era olvido” a quien los españoles le vinieron un día con la espada a fundarle la Ciudad de Mendoza, con el idioma y la religión.

También leo al peruano Vargas Llosa en sus novelas y en sus opiniones de política contemporánea porque tiene un interés similar al mío, el de observar realidades latinoamericanas, pero en estas apreciaciones yo encuentro que lo hace desde una perspectiva de mirar las cosas con anteojos en el que uno de los cristales está trizado y no le permite ver con claridad, así su opinión sobre Andrés Manuel López Obrador en México. Pero no por este presidente, sino porque él mismo tuvo una afiliación política que abandonó, como yo hice con la mía y no se vuelve a reiterar o a plasmar porque es otro el contexto, porque es otra la experiencia de vida, porque hay otra situación cognitiva y porque hay otras demandas sociales que requieren una atención permanente y actualizada.

Leo a Juan José Saer, un argentino, nacido en Santa Fe, ya que trabajo en clases con la novela “La grande”, igual que al chileno Roberto Bolaño con la novela “2666” a la que divido en partes para las clases y ensayo preguntas y ejercicios para evaluar la capacidad de comprensión en la lectura.

Leo a Ray Bradbury, a José Hernández en su “Martín Fierro” y a Miguel Hernández en sus poesías.

Leo a Ernesto Guevara, en sus obras completas, a José Martí y al cubano Roberto Fernández Retamar.

Leo a Neruda, a Nicolás Guillén, al italiano Sanguineti, el que escribe “piangi piangi, che ti compero una lunga spada blu di plastica, un frigorífero / Bosch in miniatura, un salvadanaio di terra cotta, un quaderno / con tredici righe, un’azione della Montecatini…” y tantos otros que no alcanzo a nombrar…

De las feministas leo a la poetisa Alfonsina Storni quien me hace reflexionar a la vez que despierta mi interés por el mar…

Sé, también, de otras mujeres que escriben en estos días, tal el caso de Graciela Gianeti, en Entre Ríos, y Delia Checa, en Mendoza, por el solo interés en la escritura.

María Torres: Investigándole, he visto que ha tenido muchas intervenciones en la radio. Le es más fácil, ¿hablar, o escribir?

Antonio Rolando Arenas: Sí, yo he tenido intervenciones en programas de radio pero no me atrae mucho hablar porque tengo delante de mí un micrófono y no puedo ver el rostro de los oyentes y esa situación me crea incertidumbre, me pone nervioso, me incomoda. Además, soy de esas personas que piensa en no decir “gracias por haberme invitado a su programa” y cuando estoy ahí en la radio me veo obligado, me siento presionado, a decir “gracias por haberme invitado a su programa”. Y esto es porque en otras radios, en otros programas, no tengo acceso y no me invitan a leer una poesía o a realizar un comentario.

Lo cierto es que ahora se puede intervenir de distintas maneras a través de internet haciendo una pregunta, enviando un comentario, grabando un audio, también hablando a través del teléfono y no solo estar presente en el programa.

Lo que me gusta es que quien está a cargo de la entrevista haya leído mis libros para que me pregunte más en  profundidad y pueda darse cuenta si este escritor es muy endeble o no, si este escritor presume de literato o no, si este escritor se divierte con la literatura o no.

Ahora, prefiero las entrevistas escritas porque puedo reflexionar y llevar al lector a pensar sobre lo que estoy opinando a modo de respuesta. Además, la entrevista escrita me da la posibilidad de hacer una corrección, de agregar al otro día una opinión que maduró a raíz de pensar en la pregunta y no es tan instantánea y volátil como la entrevista oral, radial, que sale al aire y que no es grabada. La entrevista escrita permanece, perdura en el tiempo.

María Torres: ¿Cómo está el tema libros en su país? ¿Qué autores y géneros son los más leídos?

Antonio Rolando Arenas: En mi ciudad hay más de una docena de librerías que utilizan al libro como mercadería. Alguna ya habrá cerrado su negocio para dedicarse a otra cosa. Otras llevan horas y horas sin que entre alguna persona a comprar un libro. Hacia un espacio abierto de la ciudad que se llama “La Alameda” se colocan mesones de libros usados a la venta. Ahí suele ubicarse a Sandra Flores Ruminot con libros nuevos de autores de Mendoza. Ella es perseverante durante los días sábados, allí toma mate y conversa con alguna persona que se acerque y a veces, muy esporádicamente, vende algún libro.

Cuando voy a la obra social de los jubilados a realizar un trámite por mi madre, veo en las salas de espera a centenares de personas que llevan horas ahí y ninguna tiene un libro en la mano. En las plazas hay personas disfrutando el día pero no están leyendo un libro, están sentadas conversando, mirando el paisaje.

Cuando voy a la playa en vacaciones, a la costa atlántica, y camino sobre la arena entre miles de personas que están jugando, caminando, bañándose en el mar, suelo encontrar a una persona leyendo un libro sobre una reposera, debajo de una sombrilla.

En el trabajo, con mis compañeros de área no hablamos de libros, ni de escritores. A los educandos no les agrada tener que leer un libro para aprobar el espacio curricular. En dos centros educativos de los cuales soy profesor, y fui director, abrieron las bibliotecas para el que quisiese se llevara los libros que quisiera porque ocupaban lugar. Así conseguí dos cajas llenas de libros de Lengua y Literatura, pero no me preguntaron si servían para las clases.

Por otra parte, las editoriales independientes no dejan de publicar libros a los escritores que pagan su edición con su dinero o con algún subsidio. El inconveniente siempre aparece en la distribución y en la comercialización porque son procesos en los que no hay dinámica por la falta de consumo.

En cuanto a género la narrativa y el ensayo de política contemporánea son los que más aparecen en la vidriera de las librerías. Y los autores resultan representativos cuando obtienen algún premio, entonces los diarios reproducen sus nombres porque creen en esas supersticiones. En lo comercial, aparecen a la venta libros de Stephen King, Gabriel Rolón, Marcelo Bonelli, Svetlana Alexsiévich, Eduardo Sacheri, entre otros.

 

Ahora nos centraremos en su libro: “Diálogos internos”

María Torres: Antonio, yo me centraré en este libro pero, me gustaría que el lector supiera o supiese que no es el único que ha escrito. Si le parece bien cuéntele sobre sus libros anteriores.

Antonio Rolando Arenas: El primero que publiqué es el libro “Interrogantes” que en 1987 lo llevé a la imprenta de Oscar Rosas, en Godoy Cruz de Mendoza. Allí se imprimieron los 100 primeros ejemplares sin ISBN y sin registro de la propiedad intelectual, que empecé rápidamente a ofrecer de mano en mano por las calles de la Ciudad de Mendoza. Escuché comentarios de eventuales lectores que me ayudaron a realizar una corrección y en 1995 presenté el nuevo manuscrito a la editorial American International Publishers de Pennsylvania, USA que inició el proceso de publicación: bocetos de portada, reseña, maquetación… Lamentablemente la editorial no pudo finalizar la edición ya que se presentó en concurso de acreedores y me devolvió el material. Un nuevo acuerdo con la Editorial Dunken de Buenos Aires, hizo realidad el trámite del registro de la propiedad intelectual y el ISBN, imprimiendo una discreta cantidad de ejemplares en una primera edición en 1999. Finalmente la obra fue presentada en la Editorial Alvi Books, de España, que aceptó el proyecto para editar y publicar una segunda edición.

El segundo libro resultó ser una compilación denominada “La página del buffet; una publicación literaria diferente” sobre la publicación literaria que irrumpió en 1987 en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo que desembarcó en este libro con el lirismo de Carlos Solanes, Carlos Vallejo y Adelina Lo Bue sin dejar al descuido la evocación poética que suscita Juan de la Maza, Oscar Guillén, Oscar Enrique Santilli, Dionisio Salas Astorga y Ulises Naranjo. Una publicación que permitió rasguñar virutas a la madera desde las voces de Jaime Gelfman, Marcelo Escobar, Luis Ábrego, Jaime Correas y Rubén Valle. No amainó a los impulsos creativos de Juan López y Fabricio Márquez. Abrió surcos y caminos para entretejer narraciones junto a Carlos Lépez, Raúl Silanes, Omar Luna y deslizó espacios a Rumi Ñawi, Ana Gelfman y Sergio Rubén Santín Sosa. Una publicación distinta que tuvo por lujo la selección de poesías de Graciela Gianetti de Varisco Bonaparte y José María Memet.

El tercer libro es “Diálogos internos” que reúne las poesías escritas desde 1982 a 2014.

María Torres: Muchos años escribiendo poemas y decide publicar un poemario con todos ellos. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Y por qué decide hacerlo?

Antonio Rolando Arenas: La idea de escribir un libro siempre germinó en mi interior pero a veces no sabía cómo hacerlo. Así que empecé a escribir poesías y a falta de editoriales hice un boceto de libro mecanografiado bajo el título “Las esquinas del círculo” que luego facilité para la lectura y obsequié sin dejarme una copia. Volví a mecanografiar estas poesías para participar en concursos literarios, en antologías y publicar en suplementos culturales de diarios argentinos. Cuando aparecieron las computadoras y las netbooks volví a tipear estas poesías para tenerlas en un archivo y con ese interés me di cuenta que tenía bastante material para concretar un libro.

Tenía que publicar este libro de poesía para cerrar un ciclo literario en mi trayectoria y justificar de esta manera mi actividad poética. Yo no podía echarme atrás. Yo ya había mostrado un interés por la actividad literaria y no podía claudicar ahora que tenía en un archivo estas poesías que alimentaban la fisonomía de este poeta. Ya no podía dejar de hacerlo. Así que un día salí de casa para contactarme con una editorial que me ayudara a dar a luz a esta criatura con intención lírica. Y aquí estoy explicando y justificando mi propósito, mi tarea cumplida.

María Torres: ¿Qué temas recoge en este poemario? Un total de…, cuántos poemas? ¿No se le olvidó ninguno?

Antonio Rolando Arenas: Los temas que recojo son varios y distintos entre sí. Hay temas melancólicos, de interés bélico por el conflicto de Malvinas, de amor, de desamor al recordar a una mujer, de experiencias líricas al haber leído algún otro poeta que cito en el poema, de reflexión filosófica sobre lo vivido, lo aprendido y lo manifestado en lo político, de reflejo y preocupación social y de algún interés por una postura ideológica.

También hay otros temas que el lector puede descubrir al realizar su propia lectura.

En total son 166 poesías escritas desde el año 1982 que es cuando empiezo a guardar entre mis cosas estas poesías y hasta el año 2014 que es cuando ya decido publicar a modo de libro esta colección. Le agregué una entrevista al final del libro con algunos datos biográficos que pueden llegar a ser de utilidad al lector en el conocimiento de este escritor.

Se quedaron afuera algunas poesías que extravié en el camino, otras que apenas recuerdo y las intenté escribir aquí y no pude. Otra que dice “Somos los peregrinos de la tierra / y caminamos junto a ella / por nuestra historia y la emancipación / Somos los latinoamericanos / Somos latinos hermanos en la lucha y el fragor / Nuestra sangre baña los ríos / Nuestra sangre riega montañas que se secan al sol/ Somos los latinoamericanos / Somos latinos hermanos en la lucha y el fragor.” Otra que habla de un boxeador y una lectora Beta a quien le pedí esa tarea, profesora de literatura, me pidió que no la incluyera porque con los años no me iba a reflejar en esa poesía y su último verso decía “el boxeador cae en el ring / como una bolsa e’papa.”

María Torres: Una portada preciosa y vuelve la curiosidad a mí y vuelvo a preguntarle ¿Qué refleja esta portada que me es tan personal?

Antonio Rolando Arenas: La portada del libro “Diálogos internos” está ilustrada con la reproducción de una fotografía del cuadro al óleo de Miguel Ángel París, un pintor que nació en España y viajó a la Argentina donde vivió hasta su muerte. Este pintor tuvo amistad en Buenos Aires con el padre Mujica, un sacerdote con preocupación por los más humildes y al que le quitaron la vida por discrepancias políticas. París viaja a Mendoza en la década de 1960 y hace amistad con mi padre que lo lleva a vivir a casa donde atendió a las personas y sacerdotes que lo solicitaban para que les hiciera cuadros y murales. Fue un pintor bohemio que dedicaba su tiempo a pintar y es en esa ocasión que me retrata al óleo sobre tela siendo yo un niño, entre seis o siete años, junto a un burro.

Esa imagen perduró en el tiempo y a la mudanza de una casa hacia otra. Entonces decidí utilizarla para representar este libro en el que publico mis ejercicios poéticos que tienden a superar de una manera dialógica al ser quieto, inmóvil, por el ser pensante y reflexivo que juega con la literatura.

María Torres: ¿Es profesor de lengua y literatura? ¿Qué opinan sus alumnos de su último libro: Diálogos internos”?

Antonio Rolando Arenas: Sí, soy profesor de Lengua y Literatura, a la fuerza y por perseverancia, ya que no me lo imaginaba. Yo ingresé a estudiar literatura porque desde adolescente venía escribiendo poesías y canciones, pero mucho antes de eso yo había decidido ser químico pero no prosperé en esta ciencia debido a ineficiencias en el sistema educativo y a la psicología cambiante en mis años de adolescente.

Me dediqué a estudiar música y a tocar bajo eléctrico y como no avanzaba porque con mi instrumento dependía de las decisiones de otros músicos, decidí estudiar literatura para mejorar mi creatividad literaria. Empecé a trabajar en periodismo y luego me hice cargo de cursos de nivel secundario en escuelas públicas por tener cierta capacidad y ser considerado un estudiante con conocimientos avanzados. Persistí en esta tarea de profesor y de estudiar en la universidad pasé a estudiar en un instituto privado donde poco y nada me reconocieron hasta que obtuve el título. Pero antes, recibí el título de Almeda University donde reconocieron mi experiencia de vida.

Luego seguí estudiando y me diplomé en Gestión Pública de la Provincia de Mendoza, después me diplomé en Historia de la Argentina en América Latina y por fin recibí el título de Analista Químico por parte de Neptuno Formación, de España.

En cuanto al trabajo con los educandos es muy distinto porque son personas que han perdido su oportunidad de estudiar dentro del sistema educativo y han sido desplazados hacia los centros educativos en los que yo trabajo. Aquí se trabaja por contexto problematizador, uno es ciudadanía y emancipación y el otro es comunicación y autonomía, y con proyecto de acción. Sin embargo, me he permitido en algunos momentos leerles poesías del libro “Diálogos internos”, mostrarles el libro publicado y explicarles la portada, encontrando en ellos algún interés que genera preguntas y comentarios sobre lo que es el libro y el por qué lo hice.

Me invitaron en Varkey Foundation, en Mendoza, para leer poesías del libro a docentes, directivos y supervisores que realizaban un curso de capacitación sobre liderazgo e innovación educativa donde tuve un coloquio cordial con los asistentes.

Y también me presenté en el festejo por el aniversario del café literario “El juglar” que coordina Trinidad Romero donde mostré el libro y leí varias poesías que despertaron el aplauso de los escritores presentes.

María Torres: Este espacio es para usted, para que cuente todo aquello que piense que el lector sepa sobre usted y yo no le he preguntado.

Antonio Rolando Arenas: Yo puedo manifestar aquí que tenía intenciones de escribir un libro, cuando niño, sobre cuestiones de terror, influenciado por películas de Boris Karlof, Drácula, Frankestein y Narcizo Ibañez Menta; cuando adolescente, en la escuela secundaria, pasaba horas leyendo a Verlaine  y escribiendo en verso un libro sobre el planeta Tierra hasta que una profesora de anatomía me vio en su clase y me rompió el manuscrito; cuando joven, al llegar la democracia en 1983 a la Argentina, empujaban a los jóvenes a la política, entonces yo me entusiasmé y pedí participar en algunas reuniones de la Unión Cívica Radical y quise escribir algo así como el “Libro de los Cuadernos” con anécdotas de funcionarios e historias de política contemporánea, pero los protagonistas empezaron a dejarme de lado y ya no me invitaban a sus reuniones o se retiraban a hablar en otros ámbitos a puertas cerradas, hasta llegar el caso de dos funcionarios que hicieron una reunión especial al manejar sus vehículos, se hicieron señas y se detuvieron en una calle poco transitada a conversar para luego volver a sus automóviles y cada uno manejar por calles distintas. Estos personajes sí sabían lo que hacían y al ver mi presencia en la zona se alejaron sin saludo alguno.

Luego me apunté a un curso de comunicación que organizó el Ejército Argentino en mi ciudad, a la espera de que algún militar  me acercara letra de algún cuaderno. Aprendí abreviaturas, códigos militares y el respeto hacia las personas con uniforme, pero poco y nada avancé en mi propósito.

Adscribí, más tarde, al servicio activo para indagar sobre los vaivenes económicos y el origen de la desigualdad social, llegué así hasta un listado de permisos para embarcaciones offshore e intermedié en un préstamo internacional, accedí a una capacitación en la que aprendí que para realizar un movimiento de dinero era indispensable tener una cuenta en un banco y que la documentación debía trasladarse siempre en un maletín y no en un bolso, analicé la estadística de los casos de corrupción y la muerte a causa de un disparo por la espalda de un financista de orgías en los campos de orégano al sur de Mendoza, campos que había transferido a un fondo de inversión con sede en Malasia.

Después, mucho después, recibí un e-mail que informaba sobre un agente del FBI, un tal Robert S. Mueller, que investigaba una entrega de cocaína proveniente del Cartel de Sinaloa y un grupo de anarquista había realizado un corte de ruta lo que provocó que un camión con la carga oculta se desviara y por ese motivo pedían un artículo periodístico. Yo salí de mi casa con una cámara fotográfica pequeña a caminar por el lateral de la avenida de acceso en Guaymallén que es por donde circulan los automóviles que viajan a otros países como Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil. A las pocas cuadras alguien “avisó” que yo había fotografiado un auto en las cercanías del Hospital Italiano y una patrulla de la policía apareció con dos agentes para llevarme detenido en averiguación de antecedentes. Yo no tenía credencial, ni documento, tampoco la noticia de dónde se haría la entrega de la cocaína. Al final del viaje en la patrulla policial, un superior me indagó sobre mi situación y verificó mis antecedentes. Me preguntó sobre qué tema escribía pero no me facilitó ninguna pista. Me pidió disculpas y me dejó regresar a la zona en donde me detuvieron. Yo hice el regreso a pie. Tuve la sensación de que había tocado una tecla sin saberlo. La duda despertó mi curiosidad en el preciso instante en el que un motociclista resbalaba sobre el pavimento con su moto.

Si bien me propuse escribir sobre estos temas, no pude, o me entorpecieron, concretar esta tarea. Sin embargo, logré escribir las otras cosas, que ya he publicado y han sido el motivo de esta entrevista y por lo tanto es literatura.

María Torres: Última pregunta. ¿Dónde se pueden comprar tus libros?

Antonio Rolando Arenas: En este momento solo se está comercializando el libro “Diálogos internos” a través de librerías online como:

Lacasadellibro.com

https://www.casadellibro.com/libro-dilogos-internos/9781681814162/6588914?fbclid=IwAR1kSexexxQy5GlosxAf5r8MUES9xm6FT9OOE3BmVL3L7O0v_fT55mELuXs

Waltmart.com

https://www.walmart.com/ip/Di-logos-internos-eBook/949823170?fbclid=IwAR3TopLv5-P-uK1mkrnULYD_tuElw1UqvYLauFCNvIYBpAeSDjzc-NoNkP4

Ghandhi.com.mx

https://www.gandhi.com.mx/dialogos-internos?fbclid=IwAR2vhJhuPRZ-Kr9piMXsenmsKnM_QJ6PeYUF9KC_Fai6cymMwTg2JL8tWuk

Bajalibros.com

https://www.bajalibros.com/AR/Dialogos-internos-Poesia-1982-2014-Antonio-Rolando-Arenas-eBook-1619566?fbclid=IwAR0E4BB8vBDjgazYgW7E2EKukrIxXfZl4aPhMgS9P-NKLmz-e0QEQzA9yKc

Tanum.no

https://www.tanum.no/_di-logos-internos-antonio-rolando-arenas-9781681814162?fbclid=IwAR0GtmaCZXSn_Y3oibJQWBh9H_Fzl0VjXvr1TNQ37kAdi8KK8YMvGJ6e130

Iberlibro.com

https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=30054559536&searchurl=sortby%3D20%26an%3Dantonio%2Barenas&cm_sp=snippet--srp1--title21&fbclid=IwAR3BWaKKpM57Qwjcg9hzMEgfZO0hBkVLB32AhOX58FD7pRgIyltB-pRy0OA

Mondadoristore.it

https://www.mondadoristore.it/Dilogos-internos-Antonio-Rolando-Arenas/eab/lsi/9781681814162/?fbclid=IwAR2VMCVZeFVoyJn3-EENZE1_4iEASFMg_Dy-Kre1HtrZ3C_RMJ0KLjJVciw

Amazon.com

https://www.amazon.com/Di%C3%A1logos-Internos-Poes%C3%ADa-1982-2014-Spanish/dp/1681814161/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1539893131&sr=8-1&keywords=dialogos+internos&fbclid=IwAR1AvcC_vDOHYrpKpCS3hhqtl1HPwkVYQcceqpQuAaq0TYoMd5Vg4YDH-xU

Buscalibre.com

https://www.buscalibre.com.ar/libro-dialogos-internos-poesia-1982-2014/9781681814162/p/50127011?fbclid=IwAR3Fv4RebNvi5P-LY3JLeLcInNrTA4dotadf9nIY-twxbrUg_xV30WjeHZ0

Idefix

https://www.idefix.com/ekitap/dialogos-internos?fbclid=IwAR3HV7jupdoveFyFvAMtsE_UiU8L9g_abeXy6yVwvDA0HSeLy2RnOX3Qvlg

Barnes&Noble

https://www.barnesandnoble.com/w/dialogos-internos-antonio-rolando-arenas/1128839753?ean=2940162021070&fbclid=IwAR3tzjGXyt0g04ynBG23I6Rm3SFI6FIMoQsv542Yio8oxxUVscd_iK_1C04

Google Play

https://play.google.com/store/books/details/Di%C3%A1logos_internos_Poes%C3%ADa_1982_2014?id=qRxeDwAAQBAJ&hl=sw&fbclid=IwAR3fyVLAuSef4KVuJQfvXjYv4LjAJznuNKT3Weyb6BkKp5sClFXL7NwFb60

Bokus.com

https://www.bokus.com/cgi-bin/product_search.cgi?authors=Antonio+Rolando+Arenas&fbclid=IwAR1jMqjVFxwbPrJfIZtFRAvTCP0TeGl4Sscb0f5FDzdYFuTs0N5Nw0Opqrw

 

María Torres: Como despedida me gustaría que el lector leyese algún párrafo o poema de alguno de sus libros.

Antonio Rolando Arenas: Yo quiero destacar aquí una poesía que aprecio mucho ya que la escribí entre los años 1985 y 1987 luego de un viaje a Chile y dice:

“Con la fuerza irresistible de las calles / atravesé los muros que contienen las miradas, / el miedo rencoroso de los asesinos, / el oprobio de los domingos / y el clandestino amor de la tarde. / Sin embargo, seguí mi paso jactancioso: / Los pájaros y las mariposas estaban conmigo.”

 

Gracias Antonio. Créame si le digo que ha merecido hacerle la entrevista. He descubierto no solo al autor, también mucho sobre literatura.

Enhorabuena.

Espero que Antonio Rolando Arenas os haya dejado tan buen sabor de boca como a mí.

Hasta pronto. Nos leemos.

 

Conociendo al autor. Conversaciones.

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