ANA JULIA QUEZADA: LA VIOLENCIA NO TIENE COLOR NI SEXO

ANA JULIA QUEZADA: LA VIOLENCIA NO TIENE COLOR NI SEXO

Según Ignacio Escolar sobre Ana Julia Quezada se está volcando el odio hacia lo extranjero, las mujeres y la negritud. Se une así el director de El diario.es a la caterva de progres con media neurona empeñada en defender a la asesina ésta, como si ser mujer, negra y extranjera tuviera que dar patente de corso para llevarse por delante  todo lo que estorbe en el camino, aunque sea un niño de ocho años.

La defensa de Quezada se inspira en los delirios de gente como Escolar o Lucía Etxebarría para presentarla con un aura de víctima que no hizo sino defenderse de un niño xenófobo y racista. O sea: un niño de ocho años la llama fea y negra y le dice que se vaya a su país, y la reacción normal es liarse a palos y a hachazos con la criatura… Siempre que realmente se sea negra, fea y de otro país, claro… Llega a ser hombre, español y caucásico, y nos hubiera dado igual a todos según estos genios del análisis social.

Una de las cosas que no puedo entender es cómo cinco hombres perdieron la cabeza por una mujer tan fea por dentro y por fuera; quizá porque relaciono la imagen de femme fatale con otro tipo de mujer más atractiva, con toneladas de eso que los franceses llaman Charme… Que ninguno de esos hombres viera la clase de bestia que tenían al lado es curioso; pero que no lo vean el director de un periódico como El diario.es y una escritora premiada con el Planeta, por muy alienada que esté, es cuanto menos preocupante.

Nadie tiene culpa de ser feo, ni mérito por no serlo; se puede incluso no ser culpable de haber nacido con las entrañas de un lobo, pero de asesinar a un niño sí que se tiene culpa. Una amiga mía (mejor diré conocida) me confesó una vez que odiaba a los hijos de su pareja, y que no podía evitar mortificarlos todo lo que podía. Le contesté que los sentimientos en sí mismos no son buenos ni malos, pero que sí lo es lo que hagamos con ellos, y éste es el caso de Ana Julia Quezada: el niño la estorbaba porque impedía sus planes de llevarse al padre a la República Dominicana, y porque suponía un nexo de unión con la madre. Que Ana Julia y Gabriel se cayeran mal podía ser hasta comprensible, pero que intentara presuntamente envenenarlo en dos ocasiones y después lo asesinara no se presta a filosofías; y que después se base su defensa en arrojar basura sobre el niño diciendo poco menos que se lo merecía por xenófobo y racista, ya es para indignar a cualquiera.

Por mucho que influya la opinión de Escolar, Etxebarría y la caterva progre medioneuronal sobre buenistas y gente cerradita, la realidad es que importa bien poco que Ana Julia Queza

da sea más negra que el tizón, fea como un demonio o dominicana. Importa que es una asesina; que planeó acabar con el niño; que fue capaz de fingir preocupación y dolor mientras se le buscaba, y que no puede haber candidata más clara a la prisión permanente revisable en toda la redondez de la tierra. La repulsa y el asco que esta mujer produce en España está más que justificada, y no por mujer, negra o extranjera, sino por hija de puta.

Ana Julia Quezada caracterizada de ser humano

 

3 pensamientos sobre “ANA JULIA QUEZADA: LA VIOLENCIA NO TIENE COLOR NI SEXO

  1. No lo podías decir mejor ,,tienes toda la razón, no se puede justificar lo injustificable ,y por supuesto, tienes toda la razón en todo lo que dices

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: DiarioAlicante.es: !Contenido Protegido!