ALICANTE: El Ayuntamiento sigue sin ejecutar las obras que promete

ALICANTE: El Ayuntamiento sigue sin ejecutar las obras que promete

ALICANTE: El Ayuntamiento sigue sin ejecutar las obras que promete

La ciudad cerró 2018 con una ejecución presupuestaria del 40% en las inversiones. El porcentaje dobla al conseguido por el tripartito en 2017, aunque continúa siendo bajo.

Seis de cada diez euros que el Ayuntamiento de Alicante destinó a inversiones que había prometido en 2018 no se gastaron y fueron a engrosar el remanente de Tesorería, que cerró el ejercicio con un superávit de más de 40 millones de euros.

El equipo de Gobierno de la ciudad informó este miércoles, con meses de retraso, del estado de la liquidación del año pasado, que irá al pleno del jueves para la puesta en conocimiento de todos los grupos de la corporación. Y, según las cifras facilitadas por la Concejalía de Hacienda, el año pasado el nivel de ejecución del gasto fue del 83,59%, con unas inversiones que apenas llegaron al 39,59%. El primer dato es ligeramente superior al de 2017 (79,97%) cuando gobernaba en la ciudad un tripartito de izquierdas (PSOE, Guanyar y Compromís), mientras que el segundo dobla el índice de ejecución del presupuesto destinado a obras de ese año (19,98%).

«Estas buenas cifras», indicó la nueva concejal de Hacienda, Lidia López (PP), «se han conseguido pese a que el Partido Popular no se hizo cargo de la gestión municipal hasta finales del mes de abril [gracias a la abstención de una tránsfuga en la investidura] y de que fue a partir de esa fecha cuando realmente se empezaron a ejecutar las inversiones planteadas en las cuentas municipales». Resulta llamativo que López considere «buenas cifras» un índice de ejecución de inversiones de cuatro de cada diez euros, teniendo en cuenta que su partido aireó las estadísticas del tripartito (dos de cada diez) como un fracaso de la gestión.

Se da la circunstancia de que el bajo índice de ejecución presupuestaria de 2017, y el enorme superávit que generó en consecuencia, fue lo que permitió al alcalde, Luis Barcala (PP), proponer liquidar de un plumazo el plan de ajuste municipal que la ciudad tenía vigente hasta 2023; para ello se suprimieron todos los préstamos con los bancos que tenían un aval del Estado. La ciudad entró en 2015 teniendo una deuda financiera superior a los 150 millones de euros y ahora está por debajo de los 50.

La responsable de Hacienda recalcó en una nota de prensa que «la práctica totalidad de las inversiones ejecutadas en 2018 se hicieron bajo el mandato de Barcala, ya que los presupuestos no se aprobaron definitivamente hasta el mes de marzo» y el PP entró a gobernar el 18 de abril. Por tanto, López considera que «el nivel de ejecución gobernando el PP se ha duplicado, lo que dice muy a las claras que se realizó una buenísima gestión después de heredar una situación de parálisis y falta de inversiones»

Aún así la propia regidora se propuso «mejorar en las cuentas de 2019 y 2020 los niveles de ejecución alcanzados en 2018» y valoró que el ritmo de adjudicación de proyectos de el ejercicio en curso «permitirá con toda seguridad superar el 40% de ejecución». En cuanto a las cuentas de 2020, la edil señaló que es fundamental que «los presupuestos municipales estén aprobados a finales de este mismo año para que el periodo de ejecución de las cuentas sea realmente de 12 meses». En su opinión, esto permitirá «aumentar el porcentaje de ejecución de obra».

Lo cierto es que la voluntad política de tener las cuentas del próximo ejercicio listas antes de que acabe el año ha sido una constante en los departamentos de Hacienda del Ayuntamiento de Alicante en al menos la última década. Hasta ahora nunca se ha cumplido.

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